De la hora loca a la nube gris

@PresidencialVen

La política en Venezuela luce o está caotizada. Ya sabemos que el gobierno juega a reducir a sus adversarios, a imponer escenarios en la arbitrariedad. Y ahí cabe de todo. Ventajismo en la más amplia acepción de la palabra, criminalización de la disidencia, judicialización, censura, represión, uso de los recursos públicos en campañas electorales, control social a su máxima expresión, y pare usted de contar. Ya casi no hay límites que no se hayan traspasado. 

Esta Asamblea Nacional Constituyente, con cuya convocatoria estuve en claro desacuerdo porque no se respetaron las condiciones establecidas en la aporreada Carta Magna de 1999, se ha convertido en el instrumento de consolidación de una forma de gobernar absolutamente reñida con los principios democráticos. De hecho, la propia Constitución duerme en un coma profundo. Reivindican el supuesto carácter originario y supra poder de la ANC y la tutelan, le dan órdenes y en su seno no hay espacio para el debate real. Y menos si se trata del desastre económico.

Salen en libertad unos presos políticos y se activa la puerta giratoria para que entren otros. La indefensión frente al abuso de poder llega a afectar al propio chavismo. No es de extrañar que se desate una diarrea de pugnas internas que termine siendo incontrolable

El Estado Carabobo es una muestra de ello. El nuevo gobernador, Rafael Lacava, deja " en la calle" a su predecesor, y pone al descubierto el uso de los CLAP para propósitos nada transparentes. O para negocios particulares o para sometimiento electoral de los más pobres. Y en el Estado Sucre, el ex alcalde chavista de Cumaná es detenido. Delito presumible, haber competido por la Gobernación en una fórmula disidente.

Es la hora loca de la política. En la oposición el panorama no es menos complicado. El zancudo transmisor de la división hace de las suyas. Por causas propias y ajenas. La dirigencia de la MUD cambia de política y decisiones como si fuera ropa interior. Los críticos del abstencionismo se doblegan ante los "duros". El cálculo electoral de cara a las presidenciales y el miedo a una nueva derrota enmascaran el llamado a no votar en las municipales. Hoy no voto mañana si. Se exigen condiciones electorales y se hace desde la desmovilización del electorado. Y en medio de una gran incapacidad de convocar la calle para reclamar condiciones justas de participación.

Proclaman que estamos en una dictadura y se estigmatiza a los gobernadores que optaron por arriesgar su prestigio con miras a preservar los espacios ganados con el voto. Y a Juan Pablo Guanipa lo obligan a desoír las opiniones de los sectores sociales zulianos que le pedían tragarse el sapo de ir a la ANC antes que facilitar la permanencia de la gobernación en manos rojitas. El tiempo dirá si Guanipa hizo lo correcto o si con el pasar de los días se agotará su capital político por escuchar al cogollo de su partido. En este caso la culpa no es de Guanipa . Es, por una parte, del gobierno que utiliza el chantaje y la humillación como política, y por la otra, de una dirigencia opositora que viene corriendo las arrugas para no discutir sus contradicciones de manera serena y sincera . Y que ha tenido, por sus marchas y contra marchas, una gran incapacidad de mantener la confianza de la población opositora.

En medio de todo este cuadro, surgen candidaturas nacidas de la angustia de sectores vecinales que no quieren ceder bastiones históricos de la oposición, y que consideran que no participar es la manera perfecta de facilitarle al gobierno el logro de sus objetivos políticos . Se apoyan para eso en las tarjetas de pequeños partidos que no le hacen concesiones al "qué dirán" de los factores partidarios de soluciones no electorales. Mientras otros partidos se colocan a la cola de los "salidistas", pero con el ojo puesto en los cálculos electorales de cara al 2018.

Esa hora loca apenas comienza. Tal vez, como dicen los más antiguos que uno, no hemos visto roncha sino peladura. Si a este cuadro le sumamos el tsunami inflacionario que estremece a la sociedad, el empobrecimiento sin anestesia que viene arropando a más de medio mundo en este país, no es difícil prever las dimensiones de la nube gris que se cierne sobre Venezuela. El que tenga responsabilidades políticas en este país y duerma sin angustias es porque está sencillamente loco... Como la hora que estamos viviendo .