Tiempos de cambio: Cruz Villegas centenario

Un 3 de mayo de 1917 nacía Cruz Villegas, en Cúa, Estado Miranda. En el centenario de su natalicio sus hijos, nietos, bisnietos, sobrinos, sobrinos nietos y toda su parentela le recordamos. ¿ Cómo olvidar a ese humilde mirandino que hizo de la lucha social y sindical su razón de ser? ¿ Cómo no tener presente a este hombre que vivió para defender los derechos de los trabajadores y para luchar por sus ideas, con la honestidad y la valentía de quien vivió la política como un apostolado y no como un medio para estafar a los demás ?

¿ Cómo pasar por alto su temple y su valentía frente a la persecución, la cárcel, la tortura y el confinamiento que sufrió al ser trasladado esposado desde las tenebrosas celdas de El Obispo hasta la selva amazónica, por negarse a firmar la oprobiosa caución que le ofrecía la dictadura de Pérez Jiménez, a cambio de comprometerse a renunciar por escrito a luchar contra ese régimen militar ?

Cruz Villegas, junto a nuestra madre Maja Poljak, judía nacida en Croacia que llegó a Venezuela huyendo de la barbarie nazifascista, vivieron en resistencia, en lucha por un mundo mejor. Murieron siendo comunistas. Creyeron que ese era el camino. Nos formaron en esas ideas, pero también nos enseñaron a ser críticos, a pensar con cabeza propia. Hoy yo no acompaño esas ideas, y sobre todo no acompaño todas las aberraciones e injusticias que se han cometido en su nombre. Pero ese es otro debate.

El Cruz Villegas que fue mi padre no tuvo poder, ni escoltas ni privilegios. Fue un campesino devenido en obrero de la construcción , que nos enseñó el valor del trabajo. Son inolvidables nuestras largas faenas cargando arena, mezclando concreto, echando pico y pala para mejorar nuestra vieja casa de Coche, hoy perteneciente a otra familia. De la época de la dictadura y del confinamiento en Maroa y Puerto Ayacucho le quedó la costumbre de recoger cualquier pedazo de hierro o de alambre que veía en la calle. Era un hombre austero en eso de gastar en un par de zapatos o una camisa. Pero era de lo más generoso a la hora de ofrendar una sonrisa y, sobre todo, cuando de brindar solidaridad se trataba.

Nuestra casa de Coche fue refugio de exiliados y perseguidos provenientes de países como Chile y Argentina, durante las dictaduras que los oprimieron. Mi papá fue un militante de la solidaridad y un cultor de la amistad, aun con gente que no comulgaba con sus ideas. De hecho, sus dos entrañables amigos de toda la vida fueron sus paisanos el negro José Palacios, copeyano hasta sus últimos días, y Miguel García Mackle, ex gobernador del Estado Miranda y adeco de toda la vida.

Más allá de lo ideológico, que pasa a un segundo plano cuando se trata de hablar un padre que nos dejó su impronta, Cruz Villegas fue un luchador por la justicia. Como también lo fueron sus compañeros de lucha, cárcel y persecución . Recuerdo haberlo visitado muy niño en la antigua Digepol, luego Disip, hoy Sebin. Las tres "el mismo musiù con diferente cachimbo". La vida quiso que luego me correspondiera, como diputado, ir a velar por los perseguidos políticos durante los estertores de la llamada Cuarta Repùblica.

Apoyar a presos políticos , los de antes y los de ahora, y a sus familiares, denunciar los maltratos que han sufrido , abogar por la amnistía, sin importar sus ideas o militancia, ha sido para mi una forma de rendir honor a la memoria de mi papá. Bastante sufrió nuestra madre durante largos años por los carcelazos , allanamientos y tratos vejatorios que sufrió Cruz Villegas como para ser indiferentes hoy ante situaciones similares. Desde hace muchos años no acompaño sus ideas comunistas, pero sí su espíritu de lucha frente a las injusticias y el abuso de poder, vengan de donde vengan. No sé cuál sería hoy su postura frente a la actual situación venezolana. No hablo por los demás y mucho menos por los difuntos. Pero estoy seguro de que respetaría el punto de vista de cada uno de sus hijos. Sin dejar de debatir, como era costumbre en las inolvidables sobremesas familiares.

Más allá del político y del sindicalista, era un viejo poeta. Dejó para la posteridad su poemario " Carcel, amor, selva y libertad". Le gustaba cantar mientras se afeitaba o pegaba un bloque . . Tarareaba tangos, joropos y música tuyera. Y siempre había margen para exhibir su buen sentido del humor. Era un enamorado de su pueblo natal, pero a la vez se consideraba un ciudadano del mundo. Me siento afortunado de haberlo tenido como padre. Lamento no haberlo disfrutado mucho más. Nunca he creído en eso de la otra vida. Pero si llegara a existir seguro me lo voy a encontrar en una asamblea sindical del más allá. Con su sombrerito y su grito de guerra ¡"Orden compañero!".

Este 3 de Mayo vamos a rendirle homenaje en la Escuela Técnica Industrial que lleva su nombre , allá en Nueva Cúa .