Tax free en Barajas: ¡un robo!

La devolución del impuesto en el aeropuerto de Madrid Adolfo Suarez, a parte de ser engorroso y traumático se ha convertido, para las mafiosas empresas que tienen la concesión, en un auténtico negocio.

He tenido la oportunidad de ser víctima del abuso y mal trato. Tengo documentado un caso, otros tantos los resolví in situ, pero conozco a varias afectados de los depredadores.

Recuperar el impuesto pagado en España es un derecho, pero la gente piensa que es una especie de regalo por visitar España, eso facilita el timo.

Hay falta de escrúpulos en las empresas que manejan el Tax free y la habilidad de los operadores es impresionante. Unas cámaras ocultas delatarían semejante desastre.

En una oportunidad se han quedado con comprobantes de mis compras que aparecieron después de reclamar –como por obra divina-, debajo de los teclados de las operadoras y en el piso, donde nuestra vista no llega.

El personal mueve las manos demasiado rápido y, si rechistas, encima te amenazan con llamar a la Guardia Civil y, por eso, los que no saben callan, ni hablar -los pobres chinos, o marroquíes-, ven un policía y tiemblan. ya el tema irrita a muchos.

También ofrecen a los venezolanos devolver el tax en bolívares, al cambio oficial de Venezuela. ¡Qué descaro!, pregunto ¿de dónde sacan los billetes, si aquí no hay?, ¿Qué tal?

Adicionalmente, tratan por todos los medios de no devolver el dinero en euros, pues así generan una operación de cambio, con la grosería de fijar a la par el $ y el €, lo cual es usura legal.

En mi último viaje tomé la decisión de perder mi vuelo y fue en ese momento que el que me atendía comprendió que no era yo un hueso fácil de roer ; sin embargo, en la taquilla contigua una abuela mexicana reclamaba respeto y también la amenazaban con llamar a la autoridad.

Me niego a rendirme ante unos sujetos quienes, detrás de un cristal blindado, se hinchan de poder pensando que es una limosna lo que te pagan : eso es un derecho para los que vivimos fuera de la Unión Europea y tributamos en otros lugares.

En los aeropuertos modernos, donde se piensa que todo es correcto, sobran los hurtadores con habilidad. ¡En Barajas, David Cooperfield se quedó pendejo!

A pesar de todo ¡Viva la España unida y viva el Rey¡¡