Searching: la postmodernidad en la narrativa del mundo 2.0

Cortesía/Referencia

Vivimos tiempos convulsos e imposibles de definir. La tecnología avanza con saltos agigantados, transformándose en una quimera que se ha vuelto parte de nuestro día a día. Como es lógico, el arte no está exento de estas mutaciones. Mientras que, otrora, las corrientes cinematográficas eran sencillas de clasificar (el surrealismo por el componente onírico, el expresionismo alemán por sus formas y juego de luces, el neorrealismo por la crítica social y naturalidad en la puesta en escena, el dogma por su manifiesto, etc), el cine contemporáneo es una mezcla amorfa en perpetuo movimiento. A pesar de lo heterogéneo que es, hay una variable que parece repetirse en los largometrajes de este nuevo siglo: los elementos trans-narrativos.

Lev Manovich en El lenguaje de los nuevos medios desarrolló un concepto que explica la postmodernidad cinematográfica: Remediation, un fenómeno que ocurre en la retroalimentación de dos experiencias narrativas completamente disímiles. Por ejemplo, cuando un videojuego toma elementos del cine para sus secuencias de acción que, tiempo después, terminan siendo absorbidas y reinterpretadas de nuevo por el séptimo arte. Verbigracia, largometrajes como Tron: Legacy, Scott Pilgrim, Jumanji o Ready Player One. Por supuesto, esto se extiende hasta otras expresiones como la animación japonesa (animé) en películas como Inception (Paprika), Pacific Rim (Evangelion), Black Swann (Perfect Blue) o The Matrix (Ghost in the Shell). De hecho, el remediation llega hasta el punto de usar elementos de la tecnología como vehículos de storytelling, como es el caso de Open Windows o Unfriended, largometrajes que utilizan las plataformas del mundo 2.0 para contar una historia. Es en este último renglón donde se encuentra Searching (Buscando), un experimento Transmedia muy interesante que, más allá de su puesta en escena, explora en pantalla los demonios de la virtualidad del mundo moderno.

Searching cuenta la historia de David Kim (John Cho), un padre sobre protector con su hija Margot Kim (Michelle La). Ambos poseen una relación bastante normal y, constantemente, recuerdan con cariño a Pamela (Sara Sohn), la esposa de David y madre de Margot que murió de una enfermedad terminal. Todo parece marchar bien en la rutina diaria de padre e hija hasta que un día Margot deja de contestar los mensajes de su padre. David, preocupado, contacta a la policía, dándole rienda suelta a una búsqueda en el mundo real y el cyber espacio para conseguir posibles pistas del paradero de Margot. Un proceso en el que David va descubriendo, de forma progresiva, que no conoce a su hija, perdiéndose en el laberinto infinito del mundo 2.0.

Aunque su premisa suena bastante manida, una de las cosas que hace de Searching una película interesante es su propuesta narrativa. Toda la historia se desarrolla en la pantalla de una computadora, saltando de una plataforma a otra para darnos información, valiéndose de recursos como iMessage, FaceTime, Facebook, YouTube, Twitter, Gmail, Google Maps, entre otros para hacer que la investigación avance, dándole a la película un ritmo bien particular. Su director y guionista, Aneesh Chaganty, recrea la investigación de un thriller policial (con todas las convenciones del género: violencia, pistas falsas, callejones sin salida, vueltas de tuerca, corrupción, crítica social) con una puesta en escena bastante austera como lo es la pantalla de una computadora. Un ejercicio de post-modernidad que rinde sus frutos cuando el espectador comienza a sumergirse en el código y se vuelve parte activa de la investigación. No es casualidad que detrás de la obra de Chaganty esté la producción de Timur Bekmambetov, otro director post-modernista y fanático de las narrativas que se valen del elementos Re-Mediation (creador de largometrajes como Nightwatch, Daywatch y Wanted).

Enfocándonos en el guión, Searching comienza bastante bien, seduciéndonos con su propuesta narrativa y visual. Su pata floja está comenzando el desarrollo, donde la historia pierde fuerza al dispersar el suspenso de la investigación al fusionarla con la angustia y reproches personales de un padre que perdió a su hija. Esto no es mal de morir, porque el tercer acto de la película está lleno de vueltas de tuerca que harán que, durante la última media hora, el espectador esté en el asiento haciéndose decenas de preguntas y con la mandíbula abierta.

Dejando a un lado el argumento y la puesta en escena, la gran estrella de Searching es John Cho, quien tiene que enfrentarse como actor a contar la historia en primer plano, delante de una cámara web y con ciertas limitantes en la puesta en escena. A pesar de esto, Cho lo logra -y bastante bien-, llevando todo el peso de la película en sus hombros. Los personajes secundarios son más itinerantes que otra cosa, pero le mantienen el trote a Cho en sus interacciones (además, son utilizados como fichas que se transforman en grandiosos Pay-off de la historia, dándole más dimensionalidad al arco dramático del personaje de David).

Más allá de su propuesta, el gran valor que tiene Searching es hablar de temas que la tecnología constantemente nos trae a la mesa. Por supuesto, Chaganty no responde grandes interrogantes, solo se limita a bordearlas para que, al final de la proyección, el espectador se cuestione una decena de cosas. ¿Realmente conocemos a las personas?, ¿hasta que punto nuestra identidad se fragmenta en el mundo 2.0?, ¿por qué generamos camaradería en las redes con extraños, escondiéndonos detrás de avatares y nicknames, mientras que nos alejamos del contacto físico en el mundo real?, ¿hasta que punto la tecnología es la verdadera protagonista de nuestro día a día?, todo esto cargado de crítica social y apuntando a tópicos bastante críticos en nuestra sociedad actual: la viralización del contenido, la ética en el social media, el escarnio público en el cyber espacio, la doble moral de los usuarios, la manipulación de la información y la ausencia de privacidad en las redes. Aunque todo esto parece sacado de un capítulo de Black Mirror, lo que diferencia la distopia de Charlie Brooker con el thriller de Chaganty es que Searching habla del ahora y desde la realidad, haciendo su propuesta un poco más real y escalofriante. Solo por levantar estas interrogantes (que deberíamos hacernos a diario), Searching se transforma en una de las opciones más interesantes en cartelera de este 2018.

Lo mejor: su propuesta narrativa, utilizando la tecnología de forma orgánica para contar la historia. Las vueltas de tuerca del tercer acto. La actuación de John Cho. Todo el subtexto cargado de crítica al mundo 2.0, las redes sociales, la paternidad y la tecnología.

Lo malo: en el desarrollo la película sufre un bajón de ritmo, pero se recupera rápido. Por momentos, la puesta en escena y el manejo de la investigación rompen un poco con la verosimilitud del universo narrativo que expone. Puede que su código visual incomode a unos.


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