Rómulo Betancourt: En Venezuela hay dos grandes partidos, AD y los antiadecos

Nota de Prensa

En Venezuela hay dos grandes partidos, Acción Democrática y los antiadecos, muchos de ellos resentidos porque no admiten que fundamos la democracia en Venezuela y hemos tenido gobiernos que se han ocupado de la gente y tienen en el partido una organización de experiencia que busca caminos de progreso hacia una Venezuela próspera con oportunidades para todos.

Así me lo contó el ex presidente Rómulo Betancourt una tarde en su residencia Pacairigua cuando fui a llevar una correspondencia y en espera de otras personas entramos en el diálogo y la frase en referencia viene a colación ahora porque se siente con más vigencia que nunca la aplicación de su contenido.

En 1945, sectores de la derecha vinculados con las transnacionales petroleras y la economía junto a López Contreras y el medinismo desplazado sumados los comunistas, no nos perdonaban que fuimos invitados por los militares jóvenes a una transición que pusiera fin al gomecismo como tradición de gobierno.

Ganamos la constituyente y se aprobó la primera Constitución apegada a la libertad y la democracia, les dimos el derecho al sufragio a los venezolanos, la mujer por primera vez y ganamos la presidencia con Rómulo Gallegos y esos mismos sectores auparon la conspiración contra el primer mandatario electo por voluntad popular y volvió la dictadura, con Delgado Chalbaud y Pérez Jiménez.

Con los comunistas estuvimos en la resistencia hasta aglutinar amplios sectores civiles, un sector militar democrático y los estudiantes para sacar a Pérez Jiménez después de diez años de tiranía. Mi distancia con los comunistas por ser una ideología extranjera me llevó al Pacto de Punto Fijo con los otros partidos y otros sectores como los empresarios y comerciantes como testigos a este acuerdo de gobernabilidad para la estabilidad del país.

En 1958, a mi candidatura se oponían otros sectores a quienes no agradaba mi estilo político y apoyaron al vicealmirante Wolfgang Larrazábal, pensando en que le gustaba a las mujeres por atractivo y por haber presidido la junta de gobierno. No lo entendí porque veníamos de una dictadura militar y aunque él pertenecía a la marina, era otro militar más. No les bastó Gómez, López Contreras, Medina Angarita, Delgado Chalbaud y Pérez Jiménez ¡Hasta cuándo charreteras! Todo el siglo XX mandados por militares. Les ganamos con casi la mitad de los votos.

En 1963 querían aprovechar las divisiones del partido: independientes de derecha cercanos al empresariado se unieron a izquierdistas pacificados y a simpatizantes del medinismo para enfrentar a nuestro candidato Raúl Leoni y propusieron a un antiguo adversario de prestigio, Arturo Uslar Pietri. De nuevo Jóvito Villalba asomó su candidatura con su partido Unión Republicana Democrática y otro sector de origen adeco dirigido por el disidente Jorge Dáger de nuevo apoyó al vicealmirante Larrazábal. Otros disidentes agrupados temporalmente como AD Oposición liderados por Raúl Ramos Giménez apoyaron su candidatura y la extrema derecha propuso a Germán Borregales líder del Movimiento de Acción Nacional.

Y como era tradición, también se presentó Rafael Caldera, líder de la democracia cristiana a quien ya habíamos derrotado dos veces.

Como no intervine en la campaña para promover a Leoni especularon que no me gustaba su candidatura. Lo hice porque no es ético, no se compadecía con mi idea de elecciones pulcras, sin ventajismo ni favoritismo o corruptelas por peculado de uso al disponer de fondos y bienes públicos para favorecer al candidato del partido de gobierno.

Ganamos con casi 33 por ciento de los sufragios y Raúl Leoni hizo su gobierno de “Amplia Base” con Acción Democrática, Unión Republicana Democrática y el Frente Nacional Democrático de Uslar Pietri. Entregué a Leoni y por eso mismo me fui al exterior, para evitar que me acusaran de paternalismo o tutelajes al presidente.