Resolución bíblica de conflictos

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La semana pasada los HEBREOS, los hermanos mayores, leyeron la lectura de Números en la Torá. He llegado al tema por curioso, pero oportuno para nuestra realidad.

En esa parábola se relata lo sagrado y la fuerza que tiene la palabra del hombre y cómo lo compromete. Se cuenta también el conflicto entre los Rubenitas, los Gaditas. Finalmente nos enseña cómo deben resolverse los conflictos y cómo Moisés lo logró, con su pueblo heterogéneo.

El Rabino Jonathan Sacks explica al respecto: Todos enfrentamos conflictos en nuestras vidas y debemos resolverlos.

Donde hay falta de liderazgo -o los líderes carecen de autoridad, gracia, generosidad y capacidad para respetar posiciones que no sean la suya-, hay conflictividad, rencor, traiciones, resentimiento y desconfianza. Los líderes han de saber anteponer los intereses del grupo para poder resolver los conflictos.

En el bíblico conflicto de las tribus -de Reubén y de Gad-, Moisés advirtió de inmediato a las partes el peligro que corrían; recriminó la defensa de intereses propios, reprochó el abandono del pueblo en momentos difíciles y criticó la falta de compromiso.

Lo que genero esa historia fue un modelo en cuestiones de negociación y resolución de conflictos. Moisés logró un compromiso. En esencia, invocaron lo que luego se convertiría en un principio de la ley judía: Un acto es permisible si una parte gana y la otra no pierde. Así ganaremos todos.

Las Técnicas de Negociación y Manejo de Conflictos de Fisher y Ury -famoso método Harvard de negociación-, nacen de la Biblia y se recogen en un texto: Obtenga el Sí.

De la biblia aprendemos entonces que una negociación exitosa debe involucrar cuatro procesos:

1. Separar a las personas del problema, para encararlo de manera objetiva.

2. Enfocarse en los intereses, no en las posiciones.

3. Inventar opciones en las que todos ganen -el beneficio de ambas partes-, porque, generalmente, cada una de las partes suele tener un objetivo diferente, pero ninguno de ellos excluye al otro.

4. Insistir en mantener criterios objetivos e imparciales.

Moisés tuvo éxito por su rectitud, por no haber arriesgado la integridad del pueblo como un todo y por haberse enfocado en el bien común.

¡Invoquemos en estas horas a Moisés! ¡Basta de tanta miseria!