Renuncia de PPK: ejemplo a seguir

Referencial

La renuncia del presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski es un ejemplo a seguir por algunos en el continente. No se conoce un antecedente similar a ese en la región, por el contrario, muchos tienden a buscar infinitos artificios para atornillarse en el poder; otros terminan como dictadores.

PPK no era un presidente común pues tiene una gran formación académica, cultural, es honesto y con suficientes recursos económicos para garantizar su retiro.

Si bien Perú no tiene una gran tradición de mando y de traspaso democrático, este hecho bien puede limpiar ese pasado.

Las acusaciones en su contra son realmente ridículas. Hubo, de paso, un intento fallido de removerlo de su cargo. Ahora surge el tema de la compra de influencias en el Congreso, cosa que es común por ejemplo, en el sistema democrático de los Estados Unidos; es parte de la política en cualquier país, cuando el partido del gobierno no tiene mayoría parlamentaria. Hay un tema ético en juego, más que legal, pero esto es una jugada común en democracia.

El Perú que deja PPK se centra en una democracia sólida y con una economía creíble. PPK no lo ha hecho nada mal; él creó un clima de confianza a tal punto que su renuncia no tambaleará la economía.

En otros países, con records Guinness en corrupción, en los cuales han desaparecido más de 200 mil millones de dólares, que se encuentran en ruinas, con hambre y desolación, da mucha envidia que no sigan el ejemplo de PPK.

La diferencia entre PPK y algún pirata del Caribe es su solvencia moral, sus antecedentes familiares, su tradición democrática, amén de su convicción de que el bienestar común está por encima de los intereses individuales.

Los gobiernos sólidos tienen la solvencia suficiente que les permite, ante la falta de un presidente, que el sistema continúe funcionando, pues ahí operan los mecanismos constitucionales; eso pasará en este Perú moderno: ese Perú que está siendo tan gentil y compasivo con los emigrantes venezolanos.

Aquellos que montaron ese gran circo romano en Perú, a quienes solo basta con mirarles sus caras de hambre política, con mal aspecto y discursos mezquinos, pasarán a la historia como grandes oportunistas; ellos quieren rescatar al presente los grises momentos de su pasado miserable, donde Perú no interesaba en el mapa.

PPK: ¡Definitivamente, no te mereces esto!