Reciclaje en Venezuela, ¿mucha bomba y poco chicle?

Reciclaje de vidrio
Reciclaje de vidrio - Archivo

El reciclaje es abordado por algunos sectores en Venezuela como la panacea para la solución del problema de la basura, con operativos aislados y muchas veces descoordinados, cuyo impacto en la solución suele ser muy bajo. El fenómeno es complejo y a veces hasta exageradamente publicitario, algo que algunos críticos describen como de mucha bomba y poco chicle.

Alrededor de 25 mil toneladas de basura son producidas diariamente en el país, de las cuales 80% de sus residuos y desechos quedan expuestos en los vertederos de basura a cielo abierto. Expertos señalan, sin embargo, que por su naturaleza y composición, 90% del total pudiera ser reciclado. Desafortunadamente, sólo aproximadamente 9% recibe ese tratamiento.

La organización no gubernamental VITALIS ya ha alertado en varias oportunidades sobre la crítica situación del problema. Lamentablemente en el país las capacidades de las empresas que se dedican al tema son muy limitadas, en comparación con los volúmenes de producción de basura, lo que ocasiona que muchos proyectos e iniciativas de reciclaje, valiosos en su gran mayoría, no sean sostenibles.

En esta materia, una de las preocupaciones claves es la ausencia de incentivos que promuevan de manera eficiente al reciclaje, así como la creación de un mercado que lo sustente. En general, la gente en muchas ciudades del país se frustra porque, pese a que muchos queremos reciclar, son pocos los sitios que tenemos para llevarlos y el pago o retribución por reciclar suele ser muy bajo.

Venezuela bien podría convertirse en una potencia latinoamericana al incrementar su capacidad recicladora, desarrollando la tecnología necesaria y la logística requerida para hacer crecer al sector en forma gradual. Sin embargo, para ello es vital el trabajo coordinado entre gobiernos locales, empresas privadas, y el mismo gobierno nacional, más allá de campañas espasmódicas que, sin perder su mérito, poco contribuyen a la solución definitiva del problema.

Cada 17 de mayo se celebra el Día Mundial del Reciclaje, por los evidentes beneficios ambientales, sociales y económicos que brinda la transformación de los residuos en nuevos materiales. Sin embargo, para reciclar no solo se necesita voluntad y organización, también es necesario contar con la inversión y la infraestructura necesaria.

¿Se imaginan cuánta agua, energía y materia prima se podría ahorrar en el país incrementando significativamente el reciclaje? ¿Imaginan los empleos y las divisas que generaría una industria del reciclaje eficaz y eficiente? ¿Imaginan cuántas calles, avenidas y áreas naturales se verían menos plagadas de basura?

Muchas preguntas surgen de la forma cómo se incentiva el reciclaje en Venezuela, sin embargo surgen más.

¿Celebrará Venezuela el Día Mundial del Reciclaje con mucha bomba y poco chicle? Ojalá se tomara este tema con mayor seriedad.