Raúl Azparren, ejemplar barquisimetano constructor de ciudadanía

Cortesía de la Fototeca

El pasado catorce de mayo Carlos Eduardo López publicó, en “El Impulso” de aquel domingo, su acostumbrada crónica fotográfica con una semblanza de Raúl Azparren a quien llamó Constructor de Ciudadanía para retratar con la palabra a un barquisimetano ejemplar de amplia labor por el desarrollo de la ciudad de sus amores que lo vio nacer el 15 de agosto de 1905.

Fue mucho más que un empresario, fue promotor del desarrollo regional y a su voluntad debemos logros importantes para la ciudad y en general para el estado Lara pues encabezó iniciativas y lideró a ciudadanos para promover la creación de instituciones de educación superior, como la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado, el politécnico hoy Universidad Experimental Politécnica y el Instituto Pedagógico, hoy Universidad Experimental Libertador Upel.

Para darle solidez a su obra reunió a sus coterráneos y en 1955 fundó la Sociedad Amigos de Barquisimeto, SAB, desde donde emprendió campañas de ciudadanía que hoy debemos recordar con cariño y respeto.

Este inquieto emprendedor larense desplegó sus iniciativas y fue un cronista muy particular para recoger las historias menudas de la ciudad algunas de ellas publicadas en diversas obras: “Esquinas y casas del Barquisimeto de Antaño” (1968), “La Orquesta Mavare en la Historia Musical Larense (1968), “Barquisimeto, paisaje sentimental de la ciudad y su gente” (1972), “Barquisimetaneidad: personajes y lugares” (1978), “Campaña de la SAB en pro de la creación de la universidad” (1978), “Fundación y reinstalación de la Cámara de Comercio del estado Lara” (1981), “Historia de la creación del Instituto Universitario Politécnico de Barquisimeto (1983), editó “Sol en las bardas” (1963), compilación de artículos del Cronista Oficial de la ciudad Eligio Macías Mujica y se fue a Italia donde recuperó partituras y manuscritos del violinista Francisco “Franco” Medina, uno de los mejores violinistas de Europa en sus tiempos.

Raúl Azparren promovió el cultivo del sisal, la construcción de la represa de Bobare y trabajó en la salvaguarda del río Turbio y la recuperación del bosque Macuto, tarea recogida en el libro “El bosque, el río, el acueducto: una actitud frente al complejo de Atila y en defensa del bosque Macuto” (1970).

En aquella época cuando los concejales no cobraban sueldo, como edil Raúl Azparren creó la Oficina de Planeamiento Urbano y promovió el ornato de la ciudad y la construcción de plazas y parques, en especial la plaza de Los Semerucos donde se exaltó la memoria del poeta José Parra Pineda.

Empresario exitoso, promovió y atrajo la inversión nacional y extranjera a la ciudad convirtiendo a Barquisimeto en espacio atractivo para industrias generadoras de empleo.

Constructor de ciudadanía, como lo llamó López en su crónica fotográfica, Raúl Azparren murió en Rochester, Estados Unidos, el 9 de enero de 1982, lejos de su lar nativo, en la víspera de la peregrinación tradicional de la Divina Pastora a su querido Barquisimeto.

Era un enamorado de la fotografía y legó al Concejo Municipal su valiosa colección de imágenes de las que se desconoce su paradero. Muchas veces digo que hemos sido indolentes, mezquinos e ingratos en reconocer la obra de Raúl Azparren, larga de enumerar en esta crónica de un barquisimetano ejemplar y apena saber que su busto está tirado a la intemperie en el solar del Centro de Historia Larense, en el centro de la ciudad que tanto quiso.