Quinteto Contrapunto, una década de amor por nuestra música

Inspiración actual de los coros juveniles e infantiles del Sistema de Orquestas de Venezuela, el quinteto Contrapunto nos enseñó amor por los valores y riqueza de nuestra música al fusionar lo popular y folklórico bajo técnicas, metodología y tratamiento académicos en un legado hermoso, también inspirador de los coros de todo el continente de habla hispana.

Durante su breve existencia que no logró una década, Contrapunto marcó una rica etapa musical cuando en el país no se presentaban grupos corales en conciertos formales y sus presentaciones fueron un alboroto en salas de conciertos y teatros donde se presentaban. Los recuerdo en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela cuando el piso se alfombraba de estudiantes y público que llenaba todos los espacios, casi encaramados unos sobre otros, para disfrutar sus cantos.

La raíz del grupo curiosamente está en Roma. Nacido en Margarita, Rafael “Fucho” Suárez estudiaba en la Accademia di Santa Cecilia en la capital italiana y parte de sus estudios había arreglado a dúo canciones populares venezolanas recopiladas por el embajador Alberto Arvelo Torrealba, quien un día le presentó a su amigo caraqueño Domingo Mendoza para que las cantaran en la embajada.

De regreso en Caracas en 1957, Suarez se encontró de nuevo con Mendoza quien le propuso hacer arreglos para cinco voces y reunir un grupo para cantarlas. Fue así como en 1962, luego de arduo trabajo se unieron en quinteto el bajo Domingo Mendoza, el tenor Jesús Sevillano y las mezzosopranos Aída Navarro y Morella Muñoz bajo la conducción del barítono y arreglista Suárez, quien incorporó un sexto integrante: el cuatro, nuestro instrumento nacional.

El primero de agosto de 1963 la más grande mezzosoprano venezolana de todos los tiempos Morella Muñoz tenía un recital privado en la casa de Inocente Palacios quien al finalizar el concierto de la exquisita artista ofreció una sorpresa: la primera presentación de un grupo que sólo tenía “montadas” sus primeras seis canciones, seis veces repetidas aquel día. Sevillano no pudo presentarse por la muerte de su padre y Fucho Suárez hizo su voz de tenor.

La noticia del grupo se regó, todos querían escucharlos y semanas después los presentaron en público en el Museo de Bellas Artes de Caracas. Como no tenían nombre, Sevillano propuso Quinteto Caracas por los cuatro caraqueños del grupo. Con su gran clase y cultura Morella propuso Contrapunto y así se quedó.

Un programa de mano en una presentación los definió como “música popular venezolana arreglada según la técnica de fuga de Bach” y en sólo meses el éxito era grandioso: firmaron contrato para el primer disco del cual ese mismo año vendieron 50 mil copias y viajaron al exterior con nuestra música. Aida Navarro estuvo poco tiempo por sus compromisos y la sustituyó la soprano Marina Auristela Guánchez.

Contrapunto grabó 57 temas venezolanos, incluido el tercer álbum de Navidad https://www.youtube.com/watch?v=wX3IomIYcW0 apropiado para disfrutar en esta época.

Suárez preparaba un sexto álbum con un repertorio latinoamericano del cual se habían grabado la tonada chilena “El Pequén” y el son cubano “Son de la loma”, cuando muy joven, de apenas 41 años, la tarde del martes 2 de septiembre de 1971 la muerte del director y arreglista nos sorprendió a todos y en la pena el grupo se disolvió. Otros músicos trataron de revivir la maravillosa experiencia de Contrapunto y ofrecieron conciertos pero sus múltiples compromisos individuales impidieron estabilizar la iniciativa.

Como tributo al compositor y arreglista del Quinteto Contrapunto y a este grupo magnífico que en poco menos de una década nos enseñó amor por los valores y riquezas de nuestra música popular y folklórica, las composiciones y arreglos de Rafael “Fucho” Suárez fueron incorporados al programa de enseñanzas del Sistema Nacional de Orquestas.