Quien abandona a una mascota en la calle, no quiere a su mamá

Referencial

La situación del país ha sido argumentada por muchos dueños de mascotas para abandonarlas. Sin embargo, en mi opinión, lo que realmente está detrás de un insensato acto como este, es un profundo sentido de irresponsabilidad, que me hace pensar que quien abandona una mascota, no quiere a su mamá.

Las mascotas domésticas requieren de cuidados especiales, además de una apropiada nutrición y vigilancia veterinaria. Sin embargo, tan importante como lo anterior, es el cariño y el respeto que se le brinda a perros y gatos que, a cambio, ofrecen amor y compañía.

No pretendo sonar excesivamente romántico con un tema que sé genera profundas pasiones. No obstante, quiero llamar la atención de las personas que deciden abandonar, que no solo están infringiendo las normas que protegen a las mascotas domésticas, denominado “maltrato animal”. También están dando un pésimo ejemplo a sus hijos, familiares, vecinos y amigos, quienes en el fondo repudian actos de mala conducta como este.

Se ha demostrado que contar con una mascota doméstica en casa, no solo favorece a la autoestima, sino contribuye a disminuir los sentimientos de soledad, depresión, ansiedad y desasosiego.

Quien abandona a una mascota tampoco quiere a su mamá, porque genera importantes problemas para el animal y la sociedad.

Para el animal, los efectos son muy tristes. Al estar acostumbrado a la protección del hogar – por algo se llaman domésticos- sufren un fuerte estrés causado por condiciones que les son totalmente adversas, comenzando por perder el apetito durante los primeros días, pues no sabe dónde ni cómo comer, lo cual hará que diversas enfermedades puedan apoderarse de ellos, incluyendo parasitosis que los debiliten hasta correr el riesgo de morir.

Al no tener experiencia de calle sin su amo, las mascotas abandonadas corren el riesgo de ser atropelladas, con lo cual pudieran quedar mal heridas.

Los efectos del abandono animal en la sociedad también son muchos. Por ejemplo, una mascota doméstica en la calle puede convertirse en un mecanismo de trasmisión de enfermedades, o en un ser que genera violencia instintiva para defenderse al sentirse atacado en un mundo que no conoce.

Adicionalmente, un perro, por ejemplo, orina alrededor de medio litro al día y defeca en promedio 200 gramos, lo cual nos afecta a todos, sin dejar de lado la contaminación visual.

Por favor dejemos de usar como excusas a la crisis social o económica, las condiciones particulares en el hogar o el irresponsable "ya me cansé". Perros y gatos domésticos necesitan de un hogar que les brinde protección y seguridad.

Me van a perdonar, pero el que abandona a una mascota en la calle, por las razones que sea, no quiere a su mamá.