Puigdemont contra la realidad

EFE

España comienza a superar con éxito el fracasado intento de Puigdemont y su pandilla de tratar de dividir a España. El resultado ha sido la división entre ellos: una minoría inspirada por retorcidas ideas que a veces venden, pero se sabe son parte de los cuentos de hadas y del delirio del César.

El escándalo ha dejado muy mal parado a ese grupo cuyas costuras ya se aprecian. Ahora, al desnudarlos ante la justicia, saldrán las miserias que les acompañan: la pobreza espiritual y el poco esfuerzo consciente para tratar de cumplir con quienes les votaron.

Ese cogollo, con sello de “Al Capone”, se convirtió en un grupito de perversos, alrededor de seres no ofensivos, es decir esa mayoría de catalanes, primero españoles, que no quieren nada de lo que están viviendo.

Me pregunto: ¿si ya se han proclamado auto-independientes por qué huyen a Bruselas a buscar los mismos abogados que asistían a los etarras? ¿Quién paga eso?. Según sus ideas, desde Cataluña no podrían ser extraditados a España. Pues bien: quedaros allí y luchen por sus ideales. Quitaros los trajes y las corbatas de marcas y hagan frente a vuestras responsabilidades.

Lo que realmente preocupa a los catalanes no es la huida de Puigdemont, sino la salida de las 62 empresas que producían desde allí 28 mil millones de euros al año y generaban 83 mil empleos con un impacto directo a esa economía de 10 mil millones de euros que ahora los ganan las comunidades de Madrid y Valencia.

La banda ha logrado terminar de dañar su propia imagen, resaltar sus verdaderos objetivos -que eran netamente comerciales y personalísimos-, irritar al pueblo catalán y recordar los desfalcos de los últimos presidentes de la Generalitat: Pujol, Mas y Puigdemont. Como diría, el Yeison: malhechor, batracar y basaltar”.

Puigdemont ya está acusado por rebelión, sedición y malversación, pero ahora no da la cara y pone en apuros a Bélgica. Puigdemont, no te preocupes: sólo te busca España y el resto del mundo. Lograste no tener tranquilidad ni siquiera en tu ciudad natal. El sueño de hacerte con Andorra también quedó sólo en tu mente, sin embargo lograste que muchos en este Halloween se disfrazaran de ti por el carnaval que te inventaste. Ahora lucha en contra de tu propia realidad.