Por un destino libre y democrático

Notizulia

Se asegura que la historia no se repite igual en diferentes tiempos, pero sí encontramos referencias que se van atando en cada ciclo. Un acontecimiento, -si se quiere- reciente, desencadenó lo que se conocería en todo el mundo como la Primavera Árabe. El detonante de una cascada de manifestaciones fue en la ciudad de Túnez, cuando un minorista ambulante (Mohamed Bouazizi) fue robado por la policía, quitándoles sus productos y en protesta, se sacrificó convirtiéndose en una tea humana, luego de prenderse fuego. Ante semejante inmolación muchos tunecinos se estremecieron condenando las pésimas condiciones a las que el país estaba sometido, originando un efecto dominó en el resto de las naciones árabes.

La muerte de un solo ser humano bastó para que una inmensa legión de mujeres y hombres echaran del poder a Zine el Abidine Ben Ali, quien desde 1987 gobernaba Túnez con un régimen calificado de autoritario. Los tunecinos, ante la tragedia personal de Bouazizi, salieron a protestar contra Ben Ali.

Otro suceso quedó registrado en los anales de la historia como “El despertar de la Francia”. Se trató de un movimiento encabezado por los estudiantes, al cual se le sumó la clase obrera, con la finalidad de alcanzar requerimientos estudiantiles y socioeconómicos, cimentados en que el “Imperialismo Fascista de la URSS Stalinista” había martirizado por más de 10 años, a toda una generación de estudiantes e intelectuales librepensadores, y que la clase obrera estaba oprimida y aprovechada por los delirios de un hombre.

Pero luego no fueron estudiantes y obreros, sino militares los que abanderaron la denominada Revolución de los Claveles, el 25 de abril de 1974, que incitó el desplome de la dictadura de Oliveira Salazar, que sometía a Portugal desde 1926. El fin de este régimen, conocido como Estado Novo, restituyó la democracia en el país luso y permitió que las últimas colonias portuguesas conquistaran su independencia en poco más de año y medio. En Venezuela, tal como había sido en el Mayo Francés de 1968, la huelga universitaria estuvo precedida por la que habían suscitado los estudiantes de los liceos “Fermín Toro”, “Aplicación”, “Juan Vicente González”, “Andrés Bello”, “Luis Razetti”, “Caracas” y la Escuela Normal “Miguel Antonio Caro”. Nos referimos a la inolvidable jornada de protesta estudiantil del 21 de noviembre de 1957 contra la dictadura pérezjimenista. Tal vez esos muchachos se inspiraron en las jornadas de los jóvenes que habían dejado en el rostro de la historia de ese siglo, la llamada Generación del 28, arriesgándolo todo para enfrentar la tiranía de Juan Vicente Gómez. Pues bien, hoy están otra vez en la vanguardia los estudiantes y con ellos todo el pueblo. Lo que se ha visto en las calles del país es a la familia entera, desde los abuelos hasta los adolescentes que lo poco que han vivido no es más que una desdicha de la que quieren salir, liberando a su patria de esta tiranía que pretende apropiarse del país, y por ende, de sus recursos para su propio beneficio. Esa es la razón de ser de las marchas, los plantones, los trancazos, las vigilias y la gran consulta nacional que haremos el próximo 16 de julio como epicentro de la Hora Cero que activamos para echar el resto en la defensa de nuestro destino libre y democrático.