Por el rescate de la Democracia

Referencial

Hacemos un llamado a todos los factores de Venezuela, dentro y fuera del país, a esmerarnos en rescatar la Democracia. Esa será la mejor manera de decirnos ¡Feliz Año 2017! Eso implica la necesidad de constituir un gran escenario de lucha unitaria que sirva como instancia de trabajo limpio, con estrategias consustanciales con la ética y la responsabilidad, con la historia que nos corresponde vivir.

En tal sentido arbitrar una vía para que la solución a esta causa de la crisis sea este mismo año, es un petitorio invariable que se desprende del mandato que nos dio el pueblo en las pasadas elecciones del 6 de diciembre de 2015. Ese mandamiento está más vigente que nunca y se debe entender como la transición democrática que haga posible revertir esta dolorosa situación política, económica, social y moral, que hace sufrir a todas las familias venezolanas.

La Asamblea Nacional tiene una cuenta pendiente con los ciudadanos. Nos referimos al acuerdo parlamentario sancionado el año recién transcurrido, que declaró dictatorial al actual gobierno y por lo tanto tiene previsto debatir sobre el abandono del cargo por parte de Nicolás Maduro, mientras que invoca la aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA.

Cuánto hubiésemos deseado escribir este primer artículo de año nuevo con otros términos, pero el peor servicio a la patria es colocarnos de espaldas a su tragedia, negar la crisis o prestarnos a que sobreviva sobre sus ruinas, un régimen que la destruye. Esta es una hora de valentía y determinación. Si, de más coraje y coherencia, de más unidad y desprendimiento, de más sacrificios y esfuerzos, entendiendo que para nosotros lo esencial es la libertad de Venezuela, prisionera de un régimen que ha conculcado los más elementales derechos de los venezolanos, todo lo demás es accesorio. Nada vale más que la recuperación de las libertades públicas, nada está por encima de los intereses generales de todos los venezolanos.

Esa ha sido la ofrenda de los presos políticos, de los exiliados, de los expropiados, invadidos, asaltados, torturados y asesinados, y de los ciudadanos en general afligidos por los desenfrenos que ocurren en una Venezuela escarnecida. Vamos a luchar, con fe, aferrados a las convicciones que nos identifican, seguros de que nuestra siembra dará frutos satisfactorios para todos, porque este es el mejor país del mundo, por sus glorias bien ganadas, por sus recursos, especialmente su gente con sus talentos puestos al servicio de esta noble y hermosa causa por la libertad y el progreso que merecemos.