Pintor mexicano José Luís Cuevas falleció a los 83 años

El artista mexicano José Luis Cuevas falleció este lunes por la tarde en Ciudad de México. Pintor además de escultor, grabadista y escritor, fue uno de los primeros pinceles en alzarse contra el omnipresente muralismo, costumbrista y político, que hegemonizó el arte mexicano hasta mediados del siglo pasado. Junto a Vicente Rojo, Manuel Felguérez y Juan García Ponce abanderó la llamada Generación de la Ruptura.

Políticos e intelectuales han mandado mensajes de recuerdo. La secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda expresó sus condolencias a la familia en su cuenta de Twitter y definió al artista como "una de las figuras plásticas de México en el siglo XX". El presidente Enrique Peña Nieto se refirió al pintor como "sinónimo de creación, libertad y universalidad".

Perfil del artista

Con una formación heterodoxa y en gran parte autodidacta, su primer latigazo para matar a los padres fue La cortina de nopal: un artículo escrito con 17 años –en 1951– contra el estilo folklorizante, ideologizado y de “una alegría juguetona” de los muralistas. 

Su manifiesto temprano, la marca del nuevo enfant terrible, estaba especialmente dedicado al estalinista David Alfaro Siqueiros, que algunos años antes había decretado que en el arte mexicano no existía “más ruta que la nuestra”. 

En 1967, Cuevas llevó a la práctica el texto a través de un mural efímero. Lo hizo en el epicentro contracultural de la Ciudad de México de entonces, en el corazón de la Zona Rosa, cuyo magnetismo él mismo contribuyó a cimentar. La obra se convirtió en un acontecimiento. Al concluir el mes de exhibición el mural fue destruido. El medio es el mensaje.

Autorretratos, apuntes del natural, prostitutas, monstruos, locos, infiernos, cadáveres, series sobre Kafka, Sade, Quevedo, Picasso, la obra de Cuevas trascendía lo figurativo –abandonó los contornos delimitados, la perspectiva, la armonía formal– y sus motivos sobrepasaban lo mexicano. "Mi sentido de angustia es español", declaró el autor en 1998 durante una retrospectiva sobre su trabajo en el Museo Nacional Reina Sofía de Madrid. 

Premio Nacional Bellas Artes, doctor honoris causa de la Universidad Autónoma de Sinaloa y al frente de su propio museo, José Luis Cuevas vivió durante décadas en San Ángel, un barrio acomodado de la capital mexicana con aroma a pueblito, como encapsulado fuera de la vorágine del resto de la ciudad, donde también vivió por ejemplo Gabriel García Márquez. 

Estado de salud precario

Su casa y su estado de salud saltaron a los medios hace cuatro años cuando una de sus hijas denunció que su padre se encontraba casi en la indigencia, con problemas de nutrición y un principio de pulmonía. La familia acusó a su segunda esposa, Beatriz del Carmen Bazán, de haberle descuidado en la vejez

Pero el artista se defendió personalmente en una conferencia de prensa en la cual desmintió a sus hijas: Mariana, Ximena y María José. En ese entonces, el pintor y escultor reveló la espinosa relación que mantenía con ellas, que habían acudido a un juez de lo familiar para exigir un régimen de visitas. "Se han presentado como unas víctimas abandonadas, no se les abandonó en ningún momento", dijo Cuevas de propia voz en 2013.