Perros detectores de minas, aliados de los bosnios para limpiar el país

Los perros artificieros
Los perros artificieros - EFE

Más de tres décadas después de la guerra civil bosnia, un 2 % del país sigue estando plagado de minas antipersonas, un problema de seguridad que las autoridades combaten con la ayuda de cientos de perros especializados, capaces de limpiar el terreno diez veces más rápido que los artificieros humanos.

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Sus perros e instructores han participado en labores de desminado en Líbano, Serbia, Croacia, Afganistán, Azerbaiyán, Angola, Turquía o Iraq, y se preparan para ir a Colombia, en un proyecto que aún no se ha concretado.

Se estima que en Bosnia-Herzegovina quedan aún unas 80.000 minas repartidas en 1.092 kilómetros, que suponen un peligro para más de 500.000 personas, un 15 % de la población del país, que vive cerca de los terrenos contaminados. "Se preveía terminar de limpiar Bosnia-Herzegovina de minas en el año 2019, pero ese objetivo se ha demostrado inalcanzable. Una nueva estrategia lo retrasa hasta 2025", declaró a Efe Nermin Hadzimujagic, director del Centro.

En esa estrategia juegan un papel esencial los perros artificierosAunque son animales caros y el adiestramiento de prolonga durante nueve meses, la inversión se justifica porque un solo perro hace el trabajo de ocho artificieros humanos.

Varios cientos de perros, seleccionados según los principios rigurosos, han sido adiestrados hasta ahora en el Centro de Borci. El pastor belga es la raza preferida por su aguante y concentración.

El entrenamiento se desarrolla en varias fases. La primera se prolonga durante tres meses y en ella el perro se adapta al olor del explosivo y al de una pelota que se emplea como recompensa. "Todo se basa solo en el juego", dice Hadzimujagic. "Después de cumplir bien su tarea, el perro recibe su pelota para jugar, ese es su premio", agrega.

En el siguiente paso, de otros tres meses, el perro y el adiestrador se conocen y se adaptan el uno al otro, hasta que lleguen a formar un equipo unido, que trabajará desde entonces siempre en pareja. En la fase final, la búsqueda de artefactos explosivos, el perro se adentra en el terreno para investigar cada día cuatro parcelas de cien metros cuadrados cada una.

Al final del entrenamiento, al animal le espera un exigente examen en el que no se le permite ni un solo error. Si falla al tratar de localizar un explosivo, el adiestramiento se prolonga un mes más antes de realizar una nueva prueba final.

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