OEA, Mercosur y Venezuela

Asamblea General de la OEA
Asamblea General de la OEA - Twitter @OEA_oficial

Los medios nacionales e internacionales han dedicado su atención en las últimas semanas a la situación venezolana y las discusiones en puertas, respecto a la invocación de la Carta Interamericana por parte del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro. Difícilmente habrá una propuesta sobre la Carta Democrática, porque ya la agenda dentro de la Asamblea General de la OEA había sido aprobada, y a nivel de estas conferencias es difícil aprobar modificaciones del temario establecido, pero seguramente la situación de Venezuela estuvo presente informalmente en diálogos bilaterales y dentro de los grupos regionales, especialmente dentro del bloque del Mercosur, por la insistencia de Paraguay en la aplicación de la Cláusula Democrática del Protocolo tanto de Ushuaia I como de Ushuaia II.

De acuerdo al Art. 20 de la Carta Democrática Interamericana, el secretario general de la OEA está facultado para solicitar la aplicación de este instrumento jurídico, aprobado por todos estos miembros.

Pero la apreciación sobre la ruptura o el peligro del rompimiento del hilo constitucional, debe ser considerada por el Consejo Permanente y recibir el apoyo de por lo menos 18 Estados. Era difícil que esto ocurriera en esta Asamblea General, pero seguramente sea en una oportunidad posterior cuando el asunto se planteé nuevamente.

Cambio

Para Venezuela siempre fue favorable la aritmética diplomática en la OEA, especialmente con el presidente Chávez por su liderazgo y porque con la diplomacia petrolera podía contar con un gran apoyo en el continente, especialmente los 14 votos del Caribe y el respaldo de Brasil y Argentina, todo esto ha cambiado, así pudo observarse con la última reunión del Consejo de la OEA, donde Venezuela tuvo que plegarse a la formula presentada por Argentina y México. La última votación ganada por Venezuela fue cuando Colombia quiso presentar el tema del cierre de la frontera y el país vecino sólo logró 17 votos. La geopolítica latinoamericana ha cambiado y Venezuela tiene que negociar, porque antes imponía sus criterios.

La oposición venezolana parece tener por ahora el mayor respaldo, de acuerdo al pronunciamiento de las diferentes cancillerías del Continente, pero Venezuela cuenta aun con apoyos significativos. Como en esta Asamblea no se consideró el tema de la aplicación de la Carta Democrática, esta confrontación no estuvo planteada.

Cláusula “Arria”

Respecto a la participación de factores políticos venezolanos adicionales a los oficiales, la OEA todavía no tiene, la práctica y la aplicación de la llamada cláusula “Arria”, que se invoca permanentemente en las Naciones Unidas, para que no se escuchen solo los gobiernos, sino también a la sociedad civil, y a instituciones no gubernamentales o fuerzas políticas, esta también es aplicada en la Corte Penal Internacional y en la Unión Europea.

En el caso de Naciones Unidas, de acuerdo a la “Cláusula Arria” y con la discreción necesaria existen antecedentes de participación de factores adversos a los oficiales. Precisamente cuando Diego Arria, era presidente del Consejo de Seguridad, no sólo escuchó a los gobiernos en la crisis yugoslava sino también a la oposición, esto se ha convertido en práctica frecuente. Venezuela en tiempos de Chávez (2009), acreditó a una ciudadana hondureña, Patricia Rodas, quien fue canciller en su país, para que interviniera ante el Consejo Permanente de la OEA, sin embargo el gobierno venezolano rechazó esto, cuando una diputada venezolana del bloque opositor, recurrió al mismo precedente y se le fue revocada su investidura parlamentaria.

Mayorías necesarias

Para comparar las alternativas regionales respecto a la democracia, debemos destacar que, a diferencia de la Cláusula Democrática del Mercosur, donde se exige para la aplicación de la misma el consenso de los Estados miembros, la Carta Interamericana exige mayorías necesarias. Para la invocación de la Carta son necesarios, 18 de los 34 Estados presentes para activar las gestiones. El siguiente paso para la aplicación de la Carta, sería el apoyo expreso de las 2/3 partes de los miembros, que serían 23, según el Art. 21 de la misma. Esta no es una decisión jurídica sino directamente política y ética.

Lo que se busca es tutelar el bien jurídico de la democracia en el continente. Este resultado no es un tratado sino una resolución, bajo el Principio “Pacta SuntServanda”, y el Principio de la Supranacionalidad de los Derechos Humanos además del principio fundamental de la democracia.