Nuestra señora de Chiquinquirá: la "virgen que vino de las aguas", para bendecir al Zulia

La sagrada imagen de Nuestra señora del Rosario de Chiquinquirá arribó a territorio venezolano en las olas del Lago de Maracaibo. A simple vista no era más que un trozo de madera, que la corriente arrastró hasta la orilla donde una zuliana se apresuró a recogerla.

Aquella mujer pensó que la tablita le sería muy útil para tapar una tinaja donde almacenaba el agua. Al llevarla a su casa, descubriría que no se trataba de un objeto ordinario.

Cuando lo que parecían rasgos de una imagen religiosa se dibujaron sobre lo que había creído era una superficie desnuda, decidió darle un lugar más digno y llevó el retablo a su cuarto.

Crónicas eclesiales relatan que la bienaventurada señora comenzó a escuchar un golpeteo que provenía de sus aposentos. Ella, impasible, seguía con sus oficios, hasta que un día intrigada decidió averiguar qué pasaba, entonces quedó sorprendida.

La habitación estaba completamente iluminada, por un fulgor que emanaba de la tabla, donde se materializó claramente la estampa de la virgen de Chiquinquirá. ¡Era una obra divina!

Jubilosa, la mujer alertó a sus vecinos, quienes acudieron a su casa para presenciar el mensaje de la providencia. En adelante aquella calle, por los alrededores del barrio de El Saladillo, sería conocida como "Avenida El Milagro".  

Vitrales en la Basílica de Maracaibo evocan el milagro de la transformación de Retablo
Desde aquel 18 de noviembre de 1709, "La Chinita" se convirtió en madre y Patrona de los zulianos. Además de un ícono religioso, es parte importante de la identidad de la región. La "Reina Morena", es alabada entre gaitas y fuegos artificiales. 

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Alrededor de la década de los sesenta, la celebración pasó de de ser una fiesta religiosa tradicional, al evento que hoy conocemos como "Feria de la Chinita".

La festividad inicia con el alumbrado de la avenida Bella Vista de Maracaibo. Cuando llega la noche del 17 de noviembre, en diferentes puntos de la ciudad se realizan los tradicionales "Amaneceres Gaiteros". 

El culto a la Virgen de Chiquinquirá, es una devoción que comparten venezolanos y colombianos. En 1560 la imagen fue encargada al pintor Alonso Narváez por el fraile dominico, Andrés Jadraque.
San Andrés (izquierda) y San Antonio de Padua (derecha) acompañan a la "Reina Morena" 
El cuadro original se plasmó en un lienzo de algodón tejido por los indios, para pintarlo el artista utilizó pigmentos naturales. 

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Se cuenta, que Fray Andrés colocó la imagen en la capilla donde se catequizaba a los aborígenes. Cuando el fraile se trasladó a otro convento, la pintura fue olvidada. Con el tiempo iría desluciéndose hasta quedar relegada a usos domésticos.

Otra versión asegura que el cuadro fue saqueado por piratas, de un convento en Colombia. Según este relato, un fragmento de la sagrada imagen, cayó a las aguas cuando los corsarios atravesaron el Lago de Maracaibo.

El apelativo de "Chinita", con que los devotos conocen cariñosamente  a la Virgen, se atribuye a que la imagen materializada en el retablo sagrado, tenía rasgos característicos de la etnia Wayú, lo que la diferencia del cuadro colombiano, basado en la imagen de una mujer española.

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