Norcorea nos pone de cabeza

EFE

Mientras el mundo se distraía con una muy buena campaña en contra de Israel, Corea del Norte se armaba hasta los dientes y, ahora, si toca el botón, la va a liar. Israel tiene armamento atómico, pero la diferencia está en que, cuando es el mono el que tiene la hojilla, nos pone a temblar.

Triste que el mundo nunca haya estado pendiente de las penurias de ese pueblo sometido a esclavitud; hemos dicho siempre que esa población no tiene acceso al pensamiento, ni a Internet; ahí se ejecutan personas por hacer una llamada internacional, o por ver una película de Hollywood. No pueden escoger cómo vestirse, ni qué leer.

A los norcoreanos les robaron las esperanzas y les inculcaron a soñar que todo lo de afuera es mentira. Esto lo han hecho en las narices del mundo, muy cerca del nefasto Ban Ki-Moon.

Hoy, que los esfuerzos son para detener al “tercio”, todavía hay países que hablan de diálogo y piden calma. Naciones Unidas, sin prisa alguna, comienza a pensar en una Resolución. ¡Qué vergüenza cuando se trata de otros y ya la traen cocinada!

Las invasiones son cosas del pasado. Guardando las distancias, esto debería generar una reflexión en los líderes de la oposición en Venezuela, en los que nos han dejado tantos “peros”: ¡dejen de vender la fantasía que aquí llegarán los de “star wars” a salvarnos! Las revoluciones no las combate una clase media sufrida, que la hay, mucho menos los ricos a distancia. Las soluciones dependen de ese 80 % de pobres que todavía ve en una de las partes algo de esperanzas, mientras que los otros, consiguen las fotos con el Papa y presidentes de países que no hablan español. ¡Ni hablar del reciente “exilado de Miami”, a quien le dio tiempo de llevarse hasta el estreno!

Si están invocando al dialogo en Corea del Norte, ¿por qué no para la pequeña “Venecia”, donde se ven restaurantes llenos de gente y una rutina que va yendo hacia la normalidad?

El mundo anda hoy con problemas por doquier y en otros temas , como la la Inteligencia Artificial; por eso hay que ser más humanos y abogar por la anhelada paz y la tranquilidad de los sufridos.

Tenemos que sumar y pedirle a Dios que no nos olvide. Todo lo demás dependerá de las voluntades.