“No será así entre vosotros”

El evangelio de hoy lunes 25, día en que esta Caracas deshilachada cumple 449 años, nos recuerda que esto dijo Jesús a sus discípulos: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor…igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»

¿Cuáles cuentas presentarán aquellos que hoy, no solo oprimen a su pueblo, sino que lo hambrean y se muestran insensibles ante la más elemental falta de medicamentos? Para los que se interesan por el pasado, no encontrarán, en la historia reciente, un dictador que haya echado mano del hambre como instrumento de represión. Hubo otros mecanismos para doblegar, pero jamás atentaron contra el estómago de los venezolanos.

Si tan solo quienes ejercen desde Miraflores, Fuerte Tiuna o donde sea que se asiente el poder hoy, pudieran visualizar lo que se están ganando a pulso, otra sería la actitud. Pero este odioso elenco algún día se topará, frente a frente, con el que hizo el cielo y la tierra, con El que insufló un alma inmortal al ser humano y con ello lo elevó a Su dignidad, con El que le confirió una dimensión ética al barro con que estamos hechos… y entonces lamentarán la baratura moral que escogieron como bastimento de vida.

Los obispos venezolanos declararon moralmente inaceptable un proyecto político denigrante que condena al pueblo a una existencia infame. Los laicos católicos organizados y comprometidos de Venezuela lo acaban de reafirmar, esencialmente en dos exigencias contentivas del comunicado que ayer hicieron público:

1.- “Que el Ejecutivo Nacional autorice, facilite y aliente todas las formas de ayuda de carácter humanitario a los venezolanos que hoy sufren escasez de alimentos y medicinas; que permita con urgencia la entrada de alimentos y medicamentos que vienen a satisfacer –temporalmente– estas necesidades, en tanto que el Gobierno Nacional, garante de la seguridad alimentaria y de la salud, instrumenta las políticas públicas dirigidas a solventar definitivamente la crisis de seguridad alimentaria y sanitaria que padece nuestro país.

2.- Que el Gobierno Nacional acepte -con urgente prioridad- el ofrecimiento de la Iglesia Católica para que Cáritas Venezuela, preste su acción de servicio en la recepción y distribución de alimentos y medicinas a las personas y comunidades necesitadas, junto a otras instancias eclesiales abiertas a la cooperación de otras confesiones religiosas e instituciones privadas. Este servicio que es temporal, no será una solución definitiva, sin embargo, constituye una ayuda significativa en las actuales circunstancias”.

¿Cómo se explica la gran acogida en las redes sociales al contenido de este pronunciamiento? Conecta con las urgencias de nuestro pueblo y con el sentimiento abrumadoramente mayoritario de la población sufriente. Eso no se mide, se pulsea. Eso no se describe, se siente. Eso no se oye, crece en silencio, como la hierba. Por eso hay quien solo entiende cuando se le viene encima.

En lo que respecta al gobierno, ni siquiera se le pide “dar su vida por el rescate de muchos” -como sería su deber cuando jura la Constitución, la cual consagra el derecho a la alimentación y la salud a lo largo de todo su articulado- sino que, al menos, se digne volver la mirada a los que más sufren, aunque sólo sea producto de un repentino ataque de compasión. En algún momento la van a necesitar. Los santos se voltean.