No se trata de clausurar Cataluña

El independentismo catalán tiene sus orígenes en 1932, con el célebre “abuelo” Maciá, un resentido de la época quien, unido a otros pillos, lograron difundir las ideas de pueblo oprimido, de nación soberana y todos los eslóganes de los “auto excluidos”. Sin embargo, y de manera contradictoria, siempre se alegaba esa supuesta raza superior, ¿será por aquella influencia francesa o de los de Andorra?

La democracia española respetó demasiado los derechos humanos de los separatistas; el “Generalísimo” debe de estar revolcándose en la tumba por la pasividad de aquellos que han debido de poner fin a esa aventura. Pocos quieren recordar al célebre canónigo de la Catedral de Salamanca, José Artero quien, con menos motivos que los actuales, en una misa gritó a viva voz "Perros catalanes! No sois dignos del sol que os alumbra". Yo no estoy de acuerdo con esto, pero cómo provoca repetirlo al puñado de bandidos.

En los momentos actuales hay un choque institucional: la rebeldía de Puigdemont contra la justicia, avalado por los sinvergüenzas de Podemos y otros más. Ellos saben que no son mayoría.

El Gobierno Español para mí se queda corto pues, desde la Constitución de Cádiz, la soberanía nacional reside en el pueblo español y no en una parte del territorio; hay que imponer el orden y castigar el delito consumado de sedición.

La pasividad de los Mossos d’Escuadra genera la duda de si ellos van a obedecer la Ley o a los rebeldes, por eso la preocupación del gobierno central, quien toma el control ante el intento de ruptura de la forma de Gobierno y de la organización del Estado. Esto se hace no para clausurar Cataluña, sino para hacer cumplir la Ley.

En Cataluña hay un secuestro de la legalidad: los piratas invocan desde la ilegalidad al dialogo. el dialogo en las democracias es importante pero no se puede pedir fuera de la senda de la ley. Los soberanistas invocan el “buenismo universal”, principio de los comunistas.

Los catalanes fuera de España serían una especie en extinción. Si unos pocos se quieren separar, que dejen el territorio que no es de ellos -esos 32.000 km son de España- y entonces que funden una nación con los de Isis, Al-Qaeda, Andorra y un par de etarras que hay dando tumbos, es decir, la pandilla de Jaimito.

Las autoridades municipales están, por encima de todo, al servicio del Estado, no para ayudar en las complicidades. El Gobierno Catalán solo está amparando a una minoría que piensa como él, por eso la firmeza de forma proporcionada no sirve: hay que imponerse para ser esclavo de la ley, pues eso es lo que nos hace libres.

El Gobierno Español velará por todos los catalanes: por la mayoría que se sienten españoles y europeos y es en esse grupo donde está la riqueza de la diversidad.

No hay nada que negociar con quienes quieren acabar con España. Por todo esto y mas “Cataluña está condenada a ser representada por un hombre con nombre Español”.