No es una nueva Constitución lo que Venezuela necesita

La Constitución vigente de la República Bolivariana de Venezuela, está bien como está. Por eso no puedo estar de acuerdo con la propuesta presidencial de una nueva Constituyente.

Muchas fueron las horas de consulta y debates para llegar a la Constitución actual, que por primera vez reunió una serie de consideraciones con importantes avances en los deberes y derechos ambientales de los venezolanos.

A estas alturas de la historia, impulsar una nueva Constitución no solo pone en riesgo la dimensión social,económica y política del país, sino que amenaza las conquistas que, al menos jurídicamente hablando, se han logrado en materia ambiental.

Para empezar, la Constitución vigente promueve en su preámbulo el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable a la humanidad. Asimismo, confiere en su enunciado el Derecho a un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado, dándole a la dimensión ecológica y ambiental, el rango constitucional que merece.

De igual forma, la máxima norma del país reitera la soberanía sobre nuestros recursos naturales y genéticos y consagra a la educación ambiental como obligatoria en todos los niveles y modalidades del sistema, así como de la educación ciudadana formal.

Otro aspecto singular de la Constitución Bolivariana es la obligatoriedad de cada generación de proteger y mantener el ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro, tanto como un deber, como un derecho individual y colectivo.

Asimismo destaca que el estadodebe proteger el ambiente, la diversidad biológica, genética, los procesosecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas deespecial importancia ambiental.

De igual forma, la Constitución vigente establece de manera expresa la obligación fundamental del estado, con la activa participación de la sociedad, de garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación, en donde el aire, el agua,los suelos, el clima, la capa de ozono, las especies vivas sean especialmente protegidos, de conformidad con la ley.

Tomando en consideración el contexto actual de nuestro país, y los importantes desafíos y prioridades que tenemos pendientes por resolver, me resulta inoportuno desviar la atención y esfuerzos en un proceso constituyente, que no solo contradice el espíritu de quienes impulsaron la Constitución vigente, incluyendo al mismo expresidente Chávez.

La propuesta de Constituyente presidencial carece de sentido y justificación histórica, y podría crear nuevas condiciones que profundicen la incertidumbre, obviando un proceso amplio de consulta que fue ratificado por la mayoría del pueblo venezolano.

No permitamos que se pierdan los avances alcanzados en nuestra Constitución bolivariana, como ha sucedido con el debilitamiento de la función rectora ambiental.

La Constitución de Venezuela estábien como está, y por eso no estoy de acuerdo con la Constituyente.

No es una nueva Constitución lo que Venezuela necesita.