Nina, caricatura de una niña buena

Referencial

Hay personas que dicen que la memoria es frágil, yo no lo creo. Olvidamos lo que rechazamos o no nos interesa. Hace unos días manejaba por la Urbanización las Mercedes de Caracas , llena de comercios y edificios modernos y una que otra casa de la antigua urbanización construída en los años 50. Conducía distraído cuando se cruzó ante mi la casa de Nina Crespo Báez. Un nombre de rancio abolengo caraqueño que pocos conocen o recuerdan. Nina o Ninón ,como le decían sus allegados, es considerada la pionera del humorismo gráfico en Venezuela y Latinoamérica.

“La señorita Crespo Báez es una pintora de concepto, que tiene dentro de su gran destreza intuitiva una marcada tendencia para el retrato, sobre todo para el retrato en que use refleja algo más que la identidad física; es decir, para el verdadero retrato, en los que rasgos habrán de reflejar la plenitud del alma”. Así la describió Vicente Gómez Paratcha, En el diario El Universal el 2 de marzo de 1932.

Esta figura se vino de forma inmediato a mi mente. La conocí en el año 1991 a propósito de un trabajo audiovisual que realicé para una exposición que presentaría la Galería Ángel Boscán de la Universidad Central de Venezuela. Ninón, cuyo nombre de pila era Ana Jacinta Crespo Báez ,nació el 24 de enero de 1906. Por su sangre corrían los genes de Joaquín Crespo, presidente de Venezuela en dos oportunidades. El General fue su abuelo , su padre Estatio Crespo también fue militar y Edecán de Gómez.

La recuerdo muy menuda, delicada y sobre todo dulce. Usaba unos grandes lentes semi obscuros que cubrían unos pequeños ojos. Su cabello muy blanco o más bien gris se mantenía quietecito y muy bien peinado. Ella se sonreía de forma tímida con cada respuesta que daba. Tenia en su hermana “Pimpa” una suerte de asistente personal que le recordaba cosas que ella dudaba. Su mente estaba muy clara, aunque rondaba los 85 años por esos años que la conocí. Fue amiga de Teresa de la Parra, Gabriela Mistral y Tito Salas, incluso el famoso médico Leopoldo Aguerrevere fue su cuñado. Se que llegó a cumplir 101 años de edad en el 2007, luego, no supe más de su vida terrena, porque de su vida artística tengo la certeza ya tiene un lugar en la historia.

Me contó que el Doctor José Gregorio Hernández fue el médico de su madre, Doña Elvira Báez, una mujer que le inculcó el amor al arte y las buenas costumbres. Se crió en una época de mucha tradición, cuando la niñas eran buena y de su casa. Nunca se casó aunque confesó que tuvo muchos enamorados. “Yo fui una muchacha muy correcta, no tuve hijos porque no me entusiasmaba mucho”.

De su obra artística se sabe que comenzó a dibujar como a los 7 años. Ya a los 14 , en 1923 ,era conocida en los círculos de artistas. Recuerdo que la primera serie de dibujos eran siluetas sumamente simples de algunos de los médicos renombrados del momento como el doctor Luis Razetti. Trabajó como caricaturista para la revista Elite y Billiken , aunque confiesa que le dio mucha tristeza no haber sido escritora. La obra de Ninón fue difundida frecuentemente hasta los años 50 tanto a nivel nacional como internacional ,aunque la mayoría de sus creaciones hoy día están en manos de familiares y amigos.

Uno de los últimos trabajos conocidos de Ninón fue una caricatura del ex Presidente Jaime Lusinchi en 1986. En prensa se reseñó parte de su trabajo artístico , en su mayoría premiado el siglo pasado por los años 30 y 40 . Críticos y artistas hablaron de la obra de esta sencilla mujer, yo recuerdo su voz dulce y su ademanes de niña buena. Como diría , Andrés Eloy Blanco en 1927:

“Los muñecos (las caricaturas) que Nina Crespo ha buscado entre nosotros mismos, no provocan solamente la risa, provocan una risa cortada en breve por la admiración de la artista sabia, hermosa, burlona sin crueldad, filósofa sin prejuicios”.