Negociación política o colapso

Hoy es 23 de enero. Hace 59 años cayó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y se abrió camino al nacimiento de una experiencia política alabada por algunos y cuestionada por otros, el Pacto de Punto de Fijo, un acuerdo de gobernabilidad promovido por tres de los líderes más importantes del momento, como lo eran Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jóvito Villaba.

Betancourt ganó las primeras elecciones convocadas luego del derrocamiento de la tiranía y se dedicó a buscar ese acuerdo de gobernabilidad no solo con Copei y URD, sino también con otros sectores del país. Los,comunistas fueron aislados y segregados. No pasaría mucho tiempo para que, inspirados en la recién victoriosa revolución cubana, tomaran el camino de las armas y juntaran fuerzas en esa empresa insurreccional con los llamados "cabeza calientes" de la juventud adeca ,agrupados en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria ( MIR). Pero el objetivo de estas líneas no es detenerse en ese hecho como tal sino rescatar la capacidad que tuvieron en aquel momento fuerzas con pensamientos e intereses distintos para abrir camino a un nuevo modelo político bautizado como la democracia representativa.

Con sus luces y sus sombras, con sus lunares y sus virtudes, el Pacto de Punto Fijo fue un acuerdo político que se mantuvo en el tiempo, que durante más de cuarenta años pudo sostenerse bajo la figura del acuerdo institucional . Se agotó por diversas circunstancias, entre ellas la corrupción, el endeudamiento irresponsable, derivado de los tiempos de bonanza petrolera, la excesiva partidización de la vida nacional y el colapso de las políticas sociales, entre otras razones.

No hay que ser viudo o doliente de ese Pacto para, guardando las distancias, reclamar que hoy, en nombre de eso que alguna vez fue bautizado como el espíritu del 23 de Enero, la dirigencia nacional, oficialista y opositora, llegue a acuerdos para evitar que el país siga cayendo por el despeñadero. La confrontación política está llevado al colapso institucional de Venezuela. Estamos en uno de los peores momentos de nuestra historia contemporánea.

La Asamblea Nacional desconoce al Presidente de la República e insiste en declarar el abandono del cargo por parte del Jefe del Estado. Por su parte, los poderes Ejecutivo y Judicial declaran en desacato y virtualmente disuelto al Parlamento. La policía política desconoce decisiones de los tribunales y mantiene detenidos a ciudadanos con orden de libertad.El Ministerio Público es "baypaseado" constantemente y se han practicado detenciones sin que existan averiguaciones abiertas por ese órgano. La inmunidad parlamentaria ya es materia que escapa a las decisiones de la Asamblea Nacional y está prácticamente en manos de la Sala Constitucional.

Este cuadro es sumamente peligroso. Estamos inmersos en un sacudón institucional sin precedentes, y quien sabe a donde puede llevarnos. Ojalá que hoy las movilizaciones de uno u otro sector culminen sin novedad y sin nada que lamentar. Pero más allá de eso se sigue imponiendo la necesidad de un acuerdo político, de una negociación , en el buen sentido de la palabra, para solventar por la vía de la democracia las diferencias que nos separan. El diálogo, tal y como venía desarrollándose, cayó en punto muerto y hay esfuerzos este momento destinados a reactivarlo, cosa que saludamos quienes estamos convencidos de que no hay otra alternativa más conveniente y menos costosa.

El juego está trancado al día de hoy . No puede permanecer así de manera indefinida. La crisis política paraliza al país. Ahuyenta las inversiones, precipita el éxodo de mano de obra altamente calificada, empobrece a miles de familias, posterga la toma de decisiones que hace tiempo son imprescindibles e impostergables. Nos hace menos ciudadanos, debilita la democracia y hace más cuesta arriba vivir el presente y construir un futuro mejor.

Vayamos a un proceso de negociación política , con garantías mutuas, sin más persecuciones, con veedores y con comisiones de seguimiento de los acuerdos . Vamos a hacer viable la consulta popular para elegir alcaldes y gobernadores, vamos a preparar el terreno para las presidenciales del año que viene. Vamos a evitar lo peor...