Miquilena: El rebelde con causa

En las postrimerías del gomecismo se refugió en Coro un librepensador tachirense llamado Nicéforo Vivas Briceño. En la “Sociedad Santa Ana” en la calle Manaure instaló un púlpito para la irreverencia. De allí salió el joven Luis Miquilena “con la cabeza llena de cucarachas democráticas”, como escribiera García Márquez de Jóvito Villalba. Si bien asumió la militancia comunista, más que un soldado del partido, se hizo un recio luchador social.

El 18 de octubre de 1945, el golpe de estado contra Medina Angarita lo encuentra como líder del sindicato de autobuseros de Caracas que apoyaba al gobierno y concibe entonces, un plan de resistencia paras enfrentar la insurgencia militar. Le pide armas a Medina para resistir y éste contesta que no quiere “derramamiento de sangre”. Entonces junto a un grupo de sus camaradas toman las calles de la ciudad, organizan una rápida guerrilla en los barrios y se desata la persecución del nuevo gobierno contra un “peligroso agente subversivo”, que cinco días después es detenido accidentalmente en las cercanías del Panteón Nacional y recluido en los sótanos de Miraflores. De esta manera, Miquilena se convierte en el primer guerrillero urbano venezolano.

Luego cae preso durante la dictadura perezjimenista, es salvajemente torturado y permanece durante 6 años en la cárcel. Su entereza lo convierte en personaje de “La Muerte de Honorio” la novela de Miguel Otero Silva que recrea el infierno carcelario de la tiranía. Con el amanecer de la democracia, se suma a la reconstrucción de URD el partido de Villalba. Hombre de temperamento impulsivo, de posturas radicales y tocado por un antiadequismo visceral que los años no lograron atemperar, discrepa del líder margariteño, abandona el partido y promueve iniciativas unitarias con las fuerzas de izquierda. Con Raúl Ramos Giménez, Domingo Alberto Rangel y José Vicente Rangel entre otras figuras, estructuran en 1967 el Partido Revolucionario de Integración Nacionalista (PRIN) una organización con escasa fortuna electoral. Toma entonces una decisión insólita en un político profesional: se retira de la militancia activa durante 30 años y dedica sus esfuerzos a la actividad privada.

Cuando en 1998 aparece junto a Hugo Chávez Frías las nuevas generaciones no tenían por qué saber que se trataba del regreso de un personaje legendario. Como presidente de la Constituyente, dos veces ministro del Interior y dirigente del MVR da la pelea por preservar el rumbo original del proyecto bolivariano. En diciembre de 2001 Chávez se opone a un acuerdo para revisar las leyes habilitantes en la Asamblea Nacional, mientras Miquilena exige respeto al compromiso con sectores de la sociedad civil. La ruptura entre el maestro y el alumno se produce en Margarita durante un evento internacional en presencia nada menos que de Fidel Castro. Desde entonces, Miquilena como siempre fue incansable vocero de las ideas democráticas, hasta las 11 de la mañana del jueves 24 de noviembre del 2016 cuando dejo de existir todavía en pleno uso de sus facultades mentales. Desaparece de esta manera todo un símbolo de la rebeldía política del siglo XX en Venezuela.