Miguel Zerpa… el grande de las pequeñas cosas

“Me creaste débil y me pides fortaleza

Me creaste cobarde y me pides valentía

Me creaste con limitaciones y me pides entendimiento

Este es mi llanto Padre. El llanto de alguien que se encuentra al final

de la vía que ha transitado por años y ahora esa vía es extraña y todos

los caminos que la continúan están llenos de incertidumbre y de

asechanzas…” Este fragmento pertenece a uno de los tantos textos que una vez escribió un hombre de ciencias prestado a las humanidades o quizás lo contrario, Miguel Zerpa Zafrané.

Destacó en el mundo de la medicina y sus manos día con día escribían récipes, manejaban el bisturí, redactaba diagnósticos y resultados de la ciencia con la misma facilidad escribía magnificas reflexiones que abarcaban todo lo que le importaba o le generaba mucha emoción.

La medicina le debe mucho a Miguel, fue individuo de número de la Academia Nacional de Medicina, gracias a su rigor como practicante de cirugía y su encomiable labor como director de la Cruz Roja Venezolana ,Director del Hospital Vargas, Presidente de la Sociedad Venezolana de cirugía y lo más resaltante para mi, un fraternal amigo.

Tenía edad suficiente para ser mi abuelo, pero no lo era, por eso nos relacionábamos como los mejores amigos, hermanos o primos que cuando se ven sacaban todas sus historias antiguas y recientes.

Tenía un espíritu tan joven que podía llevarte muy fácilmente de la risa a la reflexión profunda. Amante de la fiesta taurina, de los libros, de la música, de la vida.

En un afán de dejar legado a su discípulos y colegas escribió interesantes libros sobre aspectos de la cirugía en Venezuela ,historia, técnicas y demás yerbas aromáticas de la profesión que le apasionaba como forma de vivir. Jamás me entendí tan bien con un médico como con él. Poseía un catálogo de chistes que se esmeraba en aumentar y compartir con sus amigos. Numerosas fueron sus historias ,muy bien contadas, con lujo de detalles, de esa vida que le permitió llegar a ser un excelente profesional y un noble ser humano.

Fue hijo del Coronel Pedro José Zerpa Navarro quien fuera Jefe de la Guardia de Honor del presidente de la República , General Juan Vicente Gómez , de él creo que heredó la disciplina castrense ,misma que aplicó en cada uno de sus actos profesionales . Cuando hablaba de su madre Margarita se le iluminaban lo ojos, aún cuando la refiere como una mujer de fuerte carácter, “ inagotable rocío de generosidad”.

Miguel era un conversador extraordinario que disfrutaba enormemente que sus amigos lo visitaran para departir un vino junto a su esposa Raquel, amiga ,socia y compinche de sus travesuras de creador. En una plaquita de metal, escrita con marcador, que colgaba en su cocina un día pude leer: “ La gratitud es la memoria del corazón”, nada más cierto que esa frase. Te agradezco haber tenido el privilegio de ser tu amigo y aprender que el corazón late porque lo mueven los afectos y el amor por los semejantes. Miguel el grande , el de las pequeñas cosas, fue médico del cuerpo y poeta de la vida.