Más alertas que nunca

Referencial

La situación que vivimos los venezolanos es muy compleja de manejar porque es inédita. Un gobierno enfrentado a su pueblo no es algo común en la historia de la humanidad. Hubo dictaduras que perseguían a los disidentes, si, bastantes. Pero el poder matando a su propia gente de hambre y, contra el que queda vivo y protesta, con balas de verdad, eso no es común. No es frecuente que un gobierno convierta a todo un país en su enemigo y lo combata con ventaja y alevosía.

Las imágenes que hemos visto circular de guardias nacionales y policías militares pateando a jovencitos inermes, lejanos a cualquier semejanza con oligarcas complotados con “el imperio”, indigna, enfurece y funciona como un fuelle para más protesta de calle. El oeste, por primera vez, a pesar de los linderos de hierro puestos por el régimen, está en la calle.

El país ha llegado a unos niveles de calentura que no parece que fueran a bajar. Si el gobierno tuviera conciencia de la iracundia que envuelve al país entero, el frío en la espalda los haría ponerse sensatos. Pero no es así. Creen que les será posible aferrarse a Miraflores y permanecer allí a punta de gases y amenazas. Enorgullece de este pueblo. Ya la cosa anda en otro estadio. El país sacó a los líderes a la calle, asunto que tampoco es común. Y tanto ha madurado que les está dando la oportunidad de conducir estas protestas confiados en que, a estas alturas, ya han entendido la verdadera naturaleza de este régimen y comprendido que el país perdió el miedo, que sale, que dice presente y que, si no lo sacan, igual sale porque tiene plena conciencia del potencial de la calle como fórmula de solución. Sería interesante que los militares, los que aún se mantienen con la cabeza fría, lograran igualmente apreciarlo.

Lo notable de todo esto es que esta sociedad, de arriba a abajo, ha adquirido una conciencia política cuya magnitud comprenderemos una vez que el rubicón pase. Ya no habrá más vía libre a la mentira y a la mala política. La exigencia sana y consciente será la pauta. Tanta manipulación ha operado el “milagro”: la gente es capaz de distinguir entre la mentira y la verdad. Ya los inventos radicales o los fraudes oficialistas no funcionan.

Ejemplo claro es la reacción viral a la canallada de hacer pasar por agente del G2 cubano a una de las monjitas más queridas de Venezuela y consecuente luchadora por la libertad y la democracia, como es su deber de cristiana y religiosa que es: Sor Esperanza, salesiana para más señas, amiga de mucha gente y conocida de media humanidad. La gente está más alerta que nunca. Curada de espantos y sin comer ni un poquito de cuento.-