Marx: El profeta en Caracas

El 5 de mayo 2018 se recordaron los doscientos años del nacimiento de Karl Heinrich Marx (en castellano Carlos Marx) en Tréveris, Reino de Prusia. Fue filósofo, economista, sociólogo, periodista y autor de importantes investigaciones y obras sobre la realidad social, política y económica de la época. Sus textos en especial “El Capital” así como otros escritos junto a su paisano Federico Engels, por lo controversial y novedoso de sus planteamientos marcaron el debate intelectual al final del siglo XIX. Con razón algunos estudiosos lo mencionan junto a Charles Darwin y Sigmund Freud cada uno en su especialidad, como los profetas de los nuevos tiempos. Si bien muere el 14 de marzo de 1883 en Londres, años después su propuesta del “Materialismo Histórico” fue rescatada por los revolucionarios a comienzos del siglo XX como pretexto teórico para la creación de partidos y la promoción de revoluciones.

En Rusia los revolucionarios encabezados por Vladimir Lenin y León Trosky orientaron sus luchas y posteriormente el triunfo de la Revolución Bolchevique en 1917 al amparo de algunas ideas del pensador prusiano tanto que desde entonces se habla de “marxismo – leninismo” como la marca de fábrica de los cambios revolucionarios y como señal de identidad de las agrupaciones apegadas al dogma comunista. A propósito de los doscientos años de su nacimiento el debate sobre su legado ha cobrado vida nuevamente. En su ciudad natal y otras regiones de Alemania se organizaron alrededor de seiscientos actos conmemorativos de la fecha mientras que también se registraron acciones dirigidas a cuestionar sus enseñanzas por considerarlas nefastas y haber contribuido a la implantación de regímenes totalitarios y a la divulgación de ideas que aun se consideran subversivas.

El francés Tomas Piketty autor de “El capital en el siglo XXI”, escribe: “la reflexión de Marx tiene sobre todo un interés histórico; el error fue haberlo considerado como un profeta, haber considerado su teoría como un modelo de lo que había que hacer”. Un comentario del diario “The Economist” es menos benévolo: “el problema no es que su análisis sea absurdo sino que el remedio que propone sea peor que la enfermedad”. Sin embargo no cabe duda de la proyección universal de sus teorías tanto como para que en Venezuela, donde su nombre si alguna vez fue mencionado, se hizo en términos de repudio como respuesta a un artículo suyo en el “New York Daily Tribune” que se consideró injurioso sobre Simón Bolívar, ahora en homenaje a los dos siglos de su natalicio se le haya erigido una estatua en una plaza consagrada a los héroes independentistas, y, precisamente, en la Avenida Bolívar de Caracas.