Marianne Beker: Cultura como herramienta

“Si crees que el tiempo ha seguido su curso, un hombre es una cosa triste también, Primo Levy.

Marianne Beker se despide en el otoño gris que vive Venezuela, pero deja su legado que trascienda a lo mundano. Mujer extraordinaria que honró el gentilicio venezolano con su obra, su inteligencia, su sentido común, su belleza física y espiritual. Era perfecta y justa, con un corazón presto para ayudar. Mujer virtuosa, mujer de bien.

Su obra la hará vivir por siempre. Luchó para transformar el tiempo, para que éste no siguiera su curso por la manipulación de algunos.

Ella se convirtió en un valor agregado para la humanidad. El futuro le preocupaba y contribuyó para mejorarlo.

Ponerse en la posición del otro la elevaba aún más. Respetó las diferencias; fue una mujer de retos y metas cumplidas, nada le era imposible. Era valiente y dijo con firmeza siempre lo que tenía que ser escuchado. Sus argumentos y la capacidad de entender las circunstancias fueron sus mejores herramientas. Trabajó en equipo y, hoy, todos lamentamos su pérdida.

Su vida hasta el último respiro fue digna; aceptó su partida convenciendo a sus seres queridos de que “hay cosas peores que la muerte”. Siguió creciendo hasta el final, tratando de profundizar en la comprensión de las “tensiones y presiones que soportan las personas por la ideología, las fronteras geográficas y el pasado histórico brutal”.

Fui testigo de una de sus tantas obras: “Espacio Ana Frank”, mejor imposible. La excelencia para Marianne era simplemente cada ámbito donde se desenvolvía, ejerció todo su aprendizaje con rectitud y valores; fue humilde en no abusar de su capacidad intelectual. Aceptó cada momento de su vida y luchó por mejorar su entorno. Fue implacable con los políticos que se aprovechaban de los desasistidos y no bajó su ritmo a pesar de que muchos no podían seguirla. Aferrarse al objetivo la hizo exitosa; ella siempre motivó mejores momentos y trabajó por la posibilidad, nunca por la esperanza.

Su obra ya está eternizada. Sus hijos han demostrado continuidad, siendo ejemplo, por sus mentes privilegiadas.

Tenemos futuro sólo gracias a personas como ella, a quien decimos en nombre de todos, gracias. Muchas gracias, Marianne.