Maduro y la tensión de Julio Escalona

Captura GV

El ex comandante guerrillero, ex secretario general de la Liga Socialista y otrora jefe político de Nicolás Maduro, Julio Escalona, acaba de conceder una polémica entrevista a José Vicente Rangel en la cual manifiesta su descontento con el desempeño del gobierno en materia económica; y señala, por si fuera poco, que la actual administración está infiltrada por un sector de la oposición.

Este último argumento es, desde mi punto de vista, una coartada argumental para evitar una ruptura con Maduro y, en cierto modo, darle continuidad a la línea psuvista de buscar culpables del desastre económico que vive Venezuela fuera del gobierno, aunque la realidad es tan clara que finalmente Escalona termina reclamando la falta de sintonía del oficialismo con lo que ocurre en la calle, con lo que viven los venezolanos.

Asevera que hay dos gobiernos: uno que, según él, quiere que se resuelvan los problemas, y “otro que está infiltrado por una corriente de derecha que impide las medidas”. Supongamos que, según Escalona, Maduro encabeza el sector que quiere soluciones, entonces ¿quién encabeza la corriente de derecha que frena los cambios?

Diría, estimado Julio, que ese supuesto sector de derecha es muy poderoso, porque el clamor de cambios se escucha hasta en la luna y nada que aparecen las soluciones, nada que le vemos el queso a la tostada y el país continúa empobreciéndose, en medio de un clima de protesta en plena ebullición, particularmente en el ámbito laboral público.

¿No será, Julio, que el propio presidente es quien frena los cambios por temor a posibles consecuencias que él no pueda manejar? ¿O por ataduras a dogmas propios o ajenos que le impiden deslastrarse de políticas equivocadas y de un entorno de ministros y funcionarios en el sector económico carentes de la capacidad y la experiencia requerida para enfrentar un cuadro tan complejo?

Tú eres parte la Asamblea Nacional Constituyente que se convocó, según mi criterio, sin seguir los mandatos de la aporreada Carta Magna de 1999, y una de las promesas básicas fue que desde ese escenario se buscarían soluciones al grave drama económico. Fíjate todo el tiempo que ha pasado y hasta sientes en carne propia el fracaso del gobierno.

Te entiendo. A mí también me cuesta conseguir el tratamiento para la hipertensión, y hay millones de venezolanos en peor situación, por falta de medicinas, de comida, repuestos, ropa, calzado y un salario digno.

Reconozco que has sido una voz crítica en medio de tanto silencio acomodaticio por parte de cuadros políticos que ven este desastre, y hasta lo padecen, pero prefieren guardar silencio, en nombre de la solidaridad con el gobierno.

Mientras ese silencio se mantenga, voces como la tuya serán un ruido molesto, como seguramente también lo es la voz de otro miembro de la ANC, Telémaco Figueroa, quien ha preferido colocarse al lado de la lucha de sus colegas profesores universitarios, y hacer acto de presencia con ellos en la calle que hacerse el loco, como lo ha venido haciendo una dirigencia sindical oficialista absolutamente domesticada y con indiscutible subordinación frente al Estado patrón que viola derechos de los trabajadores.

Otras voces chavistas se han escuchado, con críticas y propuestas. Una de ellas, la de Jesús Faría, también miembro de la ANC, a quien ya algunos le han endilgado el remoquete de “neoliberal” por promover el fin de un control de cambios, una medida que se impone de anteojito desde hace ya bastante tiempo. 

También otro ex ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, también ha reclamando un cambio de rumbo. Sus planteamientos no necesariamente coinciden con los de Julio Escalona, pero en algo sí hay una clara coincidencia: se impone tomar medidas. Y escuchar el clamor de un pueblo desesperado por la terrible y gigantesca ola hiper inflacionaria que viene arrasando con todo, y puede terminar, de verdad verdad, arrasando con todo. 

Me pregunto por qué el gobierno de Nicolás Maduro se encierra en su terca actitud de no escuchar ni siquiera las voces críticas de quienes lo apoyan. 

¿Tendrá plena conciencia el Jefe del Estado sobre la dimensión del descontento que incluso viene creciendo en sus propias filas por esta grave crisis económica? . ¿Se encenderá el fuego de la rectificación que desea Escalona, o por el contrario el gobierno seguirá por el mismo camino de engrosar cada vez más el contingente de venezolanos de todas las edades y condiciones, sometidos a un inclemente proceso de empobrecimiento?


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