Los retos ambientales de Donald Trump

El nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no solo tendrá que lidiar con complejos temas económicos y sociales. Su éxito también dependerá – en gran medida – de la atención que brinde al tema ambiental.

El cambio climático y la intensificación de los fenómenos atmosféricos, el crecimiento de los pasivos ambientales, la contaminación, el deterioro del agua, los suelos y el aire, la pérdida de biodiversidad y el consumo insostenible en la nación del Tío Sam, podrían ser grandes dolores de cabeza para el magnate norteamericano, por las implicaciones económicas que conllevan.

Para comenzar, la potencia estadounidense acumula 40% de la deuda climática mundial por los daños causados en el ambiente, siendo el segundo productor más importante de gases de efecto invernadero del planeta pues basa 86% de su producción energética de fuentes fósiles.

La intensificación de las sequías por la variabilidad climática, será otro reto para la economía norteamericana, pues el cambio climático traerá calores y fríos extremos, con incendios forestales más intensos y extensos, además de inundaciones que incrementarían las pérdidas económicas estimadas en más de $8 mil millones de dólares al año.

En materia forestal, Estados Unidos ha perdido alrededor de 20% de sus bosques, quedando menos de 4% de sus ecosistemas nativos. Hoy en día la extensión de la cobertura forestal oscila en 30%, cifra que se ha mantenido estable durante las dos últimas décadas, y que deben ser reforzadas para evitar su retroceso.

En cuanto al agua, la eficiencia del sistema de captación y distribución del recurso demandará millones de dólares para su modernización y mantenimiento,

En materia de biodiversidad, Estados Unidos tiene al menos 1604 especies amenazadas, de las cuales 903 son plantas y 701 son animales, número que pudieran estar subestimados, pues es reconocido que la potencia del norte ha perdido 15% de su biodiversidad, pese a que cuenta con 34,064 áreas protegidas que representa 13% del territorio.

En materia de contaminación, Trump también enfrentará grandes retos, no sólo por la creciente degradación del aire, el agua y los suelos, en especial de las áreas urbanas, sino también por los crecientes patrones de consumo insostenible de la población estadounidense, que generan una gran presión sobre el medio natural.

En cuanto a residuos y desechos domésticos, Estados Unidos ocupa el primer lugar en mayor producción per cápita de basura en el mundo, cercano a 2 kilogramos por persona al día. Adicionalmente, produce alrededor de 3 millones de toneladas de residuos electrónicos que terminan en rellenos sanitarios sin ningún tipo de tratamiento.

Lo mismo ocurre con toneladas de compuestos químicos utilizados en el sector agrícola, como los pesticidas y fertilizantes, cuyas consecuencias se perciben no solo en los suelos, sino también en el agua.

Sabemos que Donald Trump nunca se ha identificado como ambientalista, y la verdad creo que jamás lo hará. Sin embargo, como máxima autoridad ejecutiva del país, el empresario estadounidense también será el máximo responsable del comportamiento ambiental del país, razón por la cual tendrá que revisar esta materia con mayor seriedad y velar así por los intereses de todos los norteamericanos.

Los retos ambientales de Trump son muchos. Ojalá les preste la debida atención.