Los próximos gobernantes

Referencial

Escribo este artículo en un momento crítico para la historia republicana y democrática de Venezuela, la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia 814/2016 ha roto el equilibrio y autonomía de los poderes públicos, requisito indispensable para considerarnos Republica.

Más allá de las atribuciones constitucionales conferidas al Tribunal Supremo de Justicia, que pudieran justificar la legalidad de la decisión a través de interpretaciones “cantinfleras” en donde en Venezuela nos sobran los expertos en la materia, existe el principio universal del “Estado de Derecho” que no es otra cosa que la división y equilibrio de los poderes públicos para velar a través del respeto y cumplimiento de las leyes, el buen funcionamiento del Estado y en consecuencia el bienestar de sus integrantes.

Decisiones de este tipo generarían en cualquier parte del mundo un punto de inflexión que origine reacciones y respuestas para la restitución de las garantías constitucionales, pero tal como se han desarrollado los acontecimientos en Venezuela, al parecer por ahora, no ocurrirá gran cosa, sin embargo, vienen acumulándose muchas situaciones similares que más temprano que tarde harán explosión, recordemos lo que recientemente nos alertó el sacerdote Jose Virtuoso en el último comunicado de los Jesuitas a los venezolanos “Venezuela es una olla de presión con las válvulas tapadas”

Cuando me refiero a que “al parecer por ahora…no ocurrirá gran cosa” es porque a pesar del descontento general de los venezolanos con la situación del País (+90%) y el deseo de cambio (+80%), ambas condiciones son perfectas para lograr un punto de inflexión, lamentablemente la dirigencia opositora esta distraída y dividida en las “candidaturitis” todos aspiran a algo, olvidando que la máxima aspiración en estos momentos es restituir el Estado de Derecho y con él la Republica y la Democracia.

No objeto ninguna aspiración, pienso que todas son legítimas, pero habrá que esperar el momento oportuno para ponerlas en primer plano, ahora, a mi modo de ver están fuera de contexto. Como hombre de Fe, no tengo dudas de que esta etapa oscura de nuestra historia caracterizada por odio, intolerancia y confrontación, terminara en el corto plazo, ante los gritos de auxilio y desesperación por las promesas de salvación que no llegan, el profeta hebreo Habacuc escribió “Es todavía una visión de algo lejano, pero que viene corriendo y no fallará; si se tarda, espéralo pues llegará sin falta. El malvado sucumbirá sin remedio, el justo en cambio, vivirá por su fe”

Cuando llegue el momento de elegir los nuevos gobernantes, aspiro que nuestra sociedad haya superado el estado crítico de salud mental, recientemente alertado por la Federación de Psicólogos de Venezuela y tengamos la madurez para elegir los mejores gobernantes, exigiendo como requisitos los usados para elegir a nuestro querido sacerdote jesuita, hoy padre general Arturo Sosa, “la generosidad de espíritu, la fortaleza de carácter, la altura intelectual, dirigencia, salud, equilibrio personal, méritos en al ámbito público, amor por Venezuela, buen juicio y que esté acompañado de buenas letras” ¿Podremos? No tengo dudas que lo lograremos