Los perros callejeros no tienen la culpa

Xavier García

Sumito Estévez destapó la olla y no precisamente de unos de sus guisos. Sus comentarios sobre los perros callejeros desataron todo tipo de reacciones, y puso en evidencia - una vez más - la compleja situación que viven los perros abandonados en nuestras vías.

Para que un can termine deambulando en las calles, han debido pasar varias cosas. Por un lado, es posible que el animal haya pertenecido a alguna familia, que por descuido o irresponsabilidad, permitió que la mascota terminara abandonada y bajo su propia suerte. Otra posibilidad es que haya nacido en la calle, producto del cruce de tantos perros que deambulan por distintas razones, sin control sanitario alguno por parte de las autoridades competentes.

La Ley para la Protección de la Fauna Doméstica libre y en cautiverio, establece infracciones en contra el maltrato, crueldad o abandono de las especies domésticas, las cuales se clasifican en leves, graves y muy graves, dependiendo del hecho punible.

Asimismo, esta Ley delega expresamente en los municipios el control y retención de los animales abandonados, entre otras responsabilidades fundamentales de la autoridad local, incluyendo la creación de instalaciones acordes para su cuidado y manejo, hasta que puedan ser reintroducidos en hogares de familias responsables, por medio de programas de adopción.

La ley venezolana también establece las responsabilidades de los amos de las mascotas, quienes estamos obligados a brindarle protección en términos de su cuidado, alimentación y prestación de medidas profilácticas e higiénico sanitarias, además de evitar la generación de riesgos o daños a terceras personas y bienes.

Entre las posibles soluciones al problema de proliferación canina en calles y avenidas, figuran el fomento de la tenencia responsable, que implica entender que tener un animal es una gran responsabilidad, y por lo tanto debe recibir todos los cuidados y la atención que merece en el hogar. Otra de las soluciones está en fortalecer la gestión pública municipal, pues la gran mayoría de las Alcaldías incumplen sus obligaciones en esta materia, limitándose a campañas de vacunación, y olvidando el resto de sus competencias como el desarrollo de centros de retención, y el apoyo a programas de reinserción, fundamentalmente llevados en forma loable por las ONG.

Si los perros callejeros no reciben los cuidados necesarios, no solo se puede perjudicar su salud, lo cual pudiera producirles la muerte. También, al enfermarse y deambular sin control, pueden convertirse en agentes transmisores de zoonosis como la rabia, la sarna, la dermofitosis y hasta la cheyletolliosis, entre otras patologías.

Tan importante es mantener los controles sanitarios de las mascotas en nuestros hogares, como aquellos infelizmente abandonados en las calles. Asimismo, es importante quererles, mantenerlos aseados, brindarles compañía y alimentarles en forma apropiada.

Pese a la polémica, estoy convencido que debemos darle gracias a Sumito por poner nuevamente en la agenda pública este problema, aunque para muchos su desesperado mensaje fue ligero, insensato, imprudente y sin contar hasta diez.

Los perros callejeros no tienen la culpa.