Los juegos del hambre: Sinsajo el final. Menos palabras, más acción

Katniss Everdeen
Katniss Everdeen - GV

Culminar una saga exitosa es una responsabilidad enorme. Sea un libro o una película, un mal final puede arruinar una historia que tardó años en contarse y que ganó millones de adeptos. Además, los fans suelen ser implacables con las adaptaciones a la gran pantalla, sobre todo cuando se trata de novelas que son icónicas para toda una generación. Para Francis Lawrence las cartas estaban echadas desde el año pasado cuando dirigió Los juegos del hambre: Sinsajo, la primera parte de uno de los finales más esperados de este 2015. Las críticas de los espectadores fueron duras: dijeron que la película era lenta, que su predecesora estaba muchísimo mejor, que su final abierto no terminaba de cuajar, etc; mientras tanto, los lectores de la saga salieron del cine bastante satisfechos con el trabajo de adaptación: por fin una película de Los juegos del hambre se sumergía en el mundo interior de sus personajes y el contexto político de la historia que tanto enganchaba en los libros. Ahora, con Los juegos del hambre: Sinsajo el final (The Hunger Games: Mockingjay Part 2), Lawrence coloca el punto y final que todos esperábamos. ¿El final estuvo a la altura?… las opiniones están fuertemente dividas.

Continuación de Los juegos del hambre: Sinsajo, esta nueva entrega se desarrolla inmediatamen-te después de su predecesora, cuando Katniss (Jennifer Lawrence) —utilizada como imagen de la rebelión en el Distrito 13—, sufre las consecuencias de la transformación que sufrió su novio y amigo Peeta (Josh Hutcherson). La historia quedó colgando el año pasado justo cuando Peeta es rescatado por la resistencia y sorprende a Katniss abalanzándose sobre ella, lleno de odio por culpa del lavado de cerebro que le hizo el Capitolio. Mientras tanto, hay un clima político inestable, los distritos oprimidos por el Capitolio unen sus fuerzas y solo hace falta una última ofensiva para poner fin a la tiranía. Cansada de ser utilizada como una simple imagen de propaganda y decidida a vengarse de su enemigo el Presidente Snow (Donald Sutherland), Katniss decide embarcarse en un viaje al frente de la rebelión sin el permiso de la líder del Distrito 13 Alma Coin (Julianne Moore), colocando en riesgo su vida y la de todos sus amigos que la acompañan.

De entrada, lo primero que diferencia Los juegos del hambre: Sinsajo 2 con su predecesora es la direccionalidad de la historia. Mientras que la primera entrega es más profunda y lenta, esta nueva película va directo al grano, con secuencias de acción de comienzo a fin y dedicando muy poco tiempo al contexto político o la vida interna de los personajes. Una decisión que no molestaría si se ven ambos largometrajes de Sinsajo uno después del otro —como si fuesen una gran película de 4 horas—, pero que al verlas por separado (y con un año de diferencia) da como resultado que ambas pierden fuerza: la primera por densa y la segunda por superficial. Aunque, a nivel pragmá-tico, la apuesta de su director por decantarse por la acción es completamente lógica (además, es un genero en el que él se maneja como pez en el agua), esto causó cierto malestar entre los lecto-res. Por otro lado, para los que no conocen los libros, Los juegos del hambre: Sinsajo 2 se sostie-ne por sí misma sin problema y es como una bocanada de aire fresco luego de la intensidad de su predecesora (sobre todo, cuando se tiene en cuenta que las primeras dos entregas de la serie fueron películas llenas de acción).

Por supuesto, elegir contar una historia llena de adrenalina tiene su lado negativo. Los lectores de la saga catalogan este libro como el más triste y oscuro de toda la trilogía, pero esas característi-cas se pierden en la adaptación. Sin caer en spoilers, Los juegos del hambre: Sinsajo el final tiene momentos muy duros, pero que pasaron casi por debajo de la mesa por el ritmo acelerado del largometraje. En lo personal, no considero que esto sea algo negativo, la experiencia literaria tien-de a ser muy introvertida y haber querido llevar esa densidad a la historia de la gran pantalla hubiese sido un bajón en el ritmo que llevaba la película. Además, las secuencias de acción son tan buenas que el film termina cautivándote por completo y haciendo que te olvides del rollo inter-no a los personajes. A pesar de esto, las actuaciones del cast están de lujo —todos tienen una escena o dos donde brillan por su caracterización—, sirviendo esto como contrapeso de tanta co-rredera, dándole un poco de profundidad a los personajes y la historia (aunque esto no se apro-vechó del todo).

Los juegos del hambre: Sinsajo el final cierra bastante bien el fenómeno literario y cinematográfico de Suzanne Collins. A diferencia de su predecesora, tiene un buen ritmo y sabe balancear el con-tenido político y la acción. Aquellos que leyeron los libros se conseguirán con una buena adapta-ción, aunque tal vez un poco fría en comparación a la historia original. Sin embargo, la película logra su cometido y termina con la frente en alto una de las sagas más queridas por el público contemporáneo. Una serie de películas que gracias a la caracterización de Jennifer Lawrence y un cast de lujo quedará inscrita en la historia del cine con mucho cariño.

Lo mejor: la actuación de todo el cast: hasta los personajes secundarios más bajo perfil brillan en alguna escena. Las secuencias de acción al estilo Constantine y Soy leyenda. El clímax épico de la historia. Ver a Philip Seymour Hoffman por última vez en la gran pantalla.

Lo malo: muchos de los momentos con bastante fuerza dramática en los libros quedaron retrata-dos de una manera muy superficial. El terrible epílogo (que es copia fiel de la novela). Algunas subtramas y personajes secundarios quedaron en el aire.