Los gobernantes venezolanos gustan de tutelar al sucesor que apoyó

El general José Antonio Páez, primer presidente de la república de Venezuela promovió y respaldó la candidatura del doctor José María Vargas a la presidencia y el congreso lo nombró. El caudillo buscaba un sucesor que pudiera tutelar. Asediado por los militares que le dieron un golpe de estado, Vargas renunció y Páez respaldó al general Carlos Soublette y entre ambos se repartieron los cuatro primeros períodos de gobierno. 

Para aplacar los ánimos entre los militares, Páez respaldó al general José Tadeo Monagas quien se le volteó, dio un golpe al congreso e impuso a su hermano José Gregorio para el siguiente período. Monagas volvió a la presidencia con ganas de atornillarse y el congreso llevó el período a seis años y la reelección inmediata. 

Liberales y conservadores unidos apoyaron el golpe de estado de Julián Castro que provocó el asilo de José Tadeo en la legación de Francia. Hubo elecciones por primera vez con voto directo y resultó electo un civil, Manuel Felipe de Tovar.

De regreso del exilio con honores, Páez vuelve y se apodera de la presidencia pero en febrero de 1859 reventó la guerra federal que le ganó el general Juan Crisóstomo Falcón al caudillo llanero después de cien mil muertos en cinco años, en un país de un millón de habitantes. Firmado el Tratado de Coche Páez se va a Nueva York. Ascendido a mariscal, Falcón fracasa en la presidencia y renuncia después de su desastroso mandato.

 Desde oriente Monagas vuelve con sus ambiciones y muere esperando su designación por el congreso, mientras estaba encargado su hijo José Ruperto. Acompañado de los generales Joaquín Crespo y Francisco Linares Alcántara, desde Curazao el general Antonio Guzmán Blanco invade a Venezuela con su Revolución de Abril e impone su corrupta dictadura de siete años. Septenio cumplido se va a su amado París y apoyó a Linares Alcántara para presidente, cuestión que molestó a Crespo. 

Linares es el primer presidente muerto en el cargo. Guzmán regresó por cinco años más y esta vez apoyó a Crespo para sucederle, quien mandó dos años. De nuevo Guzmán Blanco regresó aclamado a “raspar la olla” y tras encargar de la presidencia a Hermógenes López regresó a la capital francesa donde murió en 1899. 

El tercer civil del período republicano fue Juan Pablo Rojas Paúl (Imagen) y terminado su período entregó a Raimundo Andueza Palacio quien quiso extender el período a cuatro años y huyó despavorido cuando desde los llanos Crespo emergió con su Revolución Legalista y se quedó seis años, desde 1892 a 1898 cuando respaldó a su protegido general Ignacio Andrade, a quien pretendía tutelar: “no teniendo patria, ni partido propio, no puede apoyarse en nada ni en nadie y no cuenta sino conmigo. Además, ese hombre no ha mandado nunca, no ha hecho sino obedecer y está ya viejo para aprender a mandar: necesita quien lo mande”. 

Hombre gris, Andrade huyó cuando a fines de siglo el general Cipriano Castro tomó el poder apoyado en su compadre el general Juan Vicente Gómez, quien en 1908 le dio un golpe y mandó hasta 1935. Gómez tuteló a sus títeres “el provisional” de siete años Victorino Márquez Bustillos y Juan Bautista Pérez. 

Al final el benemérito Gómez apoyó a su sucesor el general Eleazar López Contreras y éste al general Isaías Medina Angarita. Así pasó con el difunto presidente Hugo Chávez Frías, que nos impuso a Nicolás Maduro quien por sus propios medios jamás hubiera llegado a Miraflores.

En resumen: Páez apoyó a Vargas, Soublette y Monagas quien apoyó a su hermano y a su propia ambición. Castro apoyó a Tovar y éste a Páez. Falcón se fue y Guzmán tomó el poder para luego apoyar a Linares Alcántara y después a Crespo.