Los falsos gestos de las dictaduras

agencias

Vaclav Havel, ex presidente de la República Checa y fundador del Comité Internacional para la democracia en Cuba, relató experiencias que son de utilidad para los venezolanos hoy.

En un artículo en El País de España, publicado en junio del 2006, donde formulaba críticas a la postura de la Unión Europea –más que posturas, vacilaciones- acerca de la situación de los derechos humanos en Cuba.

Decía: “La Unión Europea introdujo sanciones diplomáticas, aunque en su mayoría simbólicas, contra el régimen de Castro. Sin embargo, poco después se impuso una postura contraria. La UE inició un diálogo con el régimen cubano, suspendió condicionalmente las sanciones, e incluso varios países democráticos dejaron claro a los disidentes que no eran bien recibidos en sus embajadas. Cobardes acuerdos y coartadas políticas -como tan a menudo ocurre en la historia- derrotaron a una posición de principio. A cambio, el régimen cubano hizo un gesto falso y liberó a un pequeño número de presos de conciencia -la mayoría torturados y gravemente enfermos-, los que el régimen más temía que murieran en sus famosas prisiones”. Y agregaba: “Quienes vivimos en las nuevas democracias poscomunistas europeas experimentamos acuerdos políticos similares cuando vivíamos tras el antiguo telón de acero. También conocemos de memoria el argumento de que las políticas europeas no han provocado ninguna detención masiva en Cuba. Pero la democracia ha dado signos de debilidad y a su vez el régimen cubano ha adaptado sus tácticas”.

Y ésta última es la parte interesante: tal vez no haya manera de evitar negociaciones y acuerdos, pero las democracias fallan al defender a las democracias, de la misma manera que nuestras libertades occidentales procuran las herramientas que facilitan la asfixia de esas mismas libertades. De lo que se trata es de identificar con precisión –tanto fuera como dentro- el tipo de régimen al cual se hace frente y tener un objetivo claro y común ante él. Para lograr un acuerdo valiente, que no se convierta en coartada política, es esencial que los mendrugos no derroten a las posiciones de principio. Ah! Y asumir, sin trasladar la culpa ni esquivar los bultos que necesariamente habrán de cargarse para pasar el páramo.-