Liberales y conservadores negociaron la paz y el final de la Guerra Federal

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Con la firma del tratado de paz del 23 de abril de 1863 en la hacienda Coche, cercana a Caracas, por Pedro José Rojas, representante del general José Antonio Páez, Jefe Supremo de la República y líder de los conservadores (imagen) y el general Antonio Guzmán Blanco, representante del Presidente Provisional de la Federación, general Juan Crisóstomo Falcón, se puso fin en primera instancia a la guerra federal, guerra larga o guerra de los cinco años, conflicto que duró cuatro años, dos meses y cuatro días, desde el 20 de febrero de 1859 hasta el 24 de abril de 1863.

Rojas y Guzmán debieron modificarlo pues ambas partes, conservadores y liberales discreparon del acuerdo logrado y el definitivo Tratado de Coche se firmó un mes después, el 22 de mayo, poniendo fin a la única guerra civil y también más costosa en pérdidas humanas que ha tenido Venezuela: Unas cien mil personas murieron –jóvenes en su mayoría, la mitad en combates– en una nación con menos de 40 años de independizada que no llegaba al millón de personas. Diez por ciento de los habitantes perecieron en una conflagración entre venezolanos.

Desde 1830, cuando Páez separó a Venezuela de la Gran Colombia, comenzó la disputa al conformarse dos bandos de militares y civiles enfrentados por el sistema de gobierno y las elecciones, tendencias políticas definidas: los conservadores con el centralismo y los liberales por la federación de las provincias.

La lucha entre ambos bandos tomó cada vez más cuerpo y el golpe de estado de José Tadeo Monagas al Congreso y sus doce muertos en 1848 explotó el conflicto. Páez, líder conservador fue derrotado en combates, preso y desterrado por Monagas, a quien el general Julián Castro dio un golpe que lo llevó al exilio y también expulsó del país a Ezequiel Zamora, Juan Crisóstomo Falcón y Antonio Guzmán Blanco, entre otros.

El 20 de febrero de 1859 el comandante Tirso Salaverría tomó el cuartel de Coro, se apoderó de 900 fusiles y lanzó el Grito de la Federación. Los exilados que estaban en Curazao, encabezados por Zamora, de inmediato desembarcaron e iniciaron la guerra que se dio fundamentalmente en los llanos centrales, Apure, Barinas, Portuguesa, arrasando las tierras, incendiándolas, asaltando haciendas y matando el ganado al punto que se perdieron siete millones de reses, parte fundamental de la economía pues Venezuela vivía de la producción agropecuaria. Afortunadamente el conflicto no subió a los Andes donde se mantuvo la producción de café y algodón.

El general Páez, quien regresó en 1860 del exilio para ponerse al frente de los conservadores y como presidente de la república, reconoció el triunfo liberal y entregó el poder a una asamblea constituyente que en diciembre de ese mismo año encargó a Falcón de la presidencia y luego presidente constitucional. Páez, el héroe de Carabobo, se marchó a Nueva York donde murió el 6 de mayo de 1873, cuando contaba con 83 años de edad, el más longevo de los próceres de la independencia y de mayor actividad militar y política. Falcón presidió un desastre de gobierno de tal magnitud que al no poder con el poder, renunció y se fue a un autoexilio donde murió en el Hotel Toulouse de Fort-de-France (Martinica), de un cáncer de laringe.