Las tomas ilegales de agua afectan a los barquisimetanos

El Impulso

La hidrológica larense acometió el desmantelamiento de casi 300 tomas ilegales de agua y el propio gobernador Henri Falcón mostró a los periodistas estos sistemas irregulares de “pegarse” al tubo matriz que lleva el líquido vital al municipio Iribarren, por cuanto restan al suministro “normal” unos 800 litros por segundo que se reflejan en su carencia en la ciudad, con el consiguiente malestar de la ciudadanía. Lo peor es que el agua sustraída ilegalmente es para regadíos particulares.

El origen de este problema es la paralización de la construcción del Sistema Hidráulico Yacambú Quíbor propuesto en febrero de1973 por el ingeniero José María Ochoa Pile, quien lo definió como obra fundamental de ingeniería al presentar la propuesta del objetivo principal del ambicioso proyecto a diversos sectores de la región.

Se buscaba aprovechar la alta pluviosidad –más de dos mil milímetros al año de la zona y las aguas del río Yacambú– y llevar agua para consumo urbano e industrial y riego a los municipios Jiménez e Iribarren del estado Lara al trasladar el recurso almacenado en una gigantesca represa, por trasvase a través de un túnel, hasta el norte de la sierra, en la depresión central de la entidad –llamado valle de Quíbor– donde las precipitaciones son cinco veces menores.

Ahora costará mucho más culminar la obra a la que según los especialistas faltaba poco y debemos recordar que en julio de 2012 el finado presidente Hugo Chávez dijo en la ciudad que el valle de Quíbor estaba a punto de explotar en un gran emporio agroindustrial y que en el invierno de 2013 la represa se llenaría. “En 2014 debemos abrir el chorro” dijo al asegurar que la ciudad contaría con tres mil litros de agua por segundo más, para satisfacer sus requerimientos.

No concluir esta importante obra iniciada hace más de cuarenta años continuará el déficit creciente en el suministro de agua para consumo humano en el municipio Iribarren, capital del estado Lara y para riego directo e indirecto de unas cuarenta mil hectáreas del valle del municipio Jiménez, donde se desarrolló una tradición agrícola de riego, fortalecida a partir de los años 60 a través de cultivos de alto valor económico hoy más necesarios que nunca: tomate, pimentón, cebolla con la incorporación de frutales como naranja, aguacate, mango, lechosa, cambur, parchita y uva, además de la instalación de granjas de producción de porcinos, pollos y huevos.

Ante el déficit actual, es necesario que los ciudadanos conozcamos la situación real del agua y participemos con las instituciones gubernamentales en las decisiones para su uso responsable, para alcanzar un manejo sustentable del recurso hídrico, pues se necesita la participación de la sociedad para que desde cada una de sus actividades, el hogar, el trabajo, la escuela, la comunidad o las áreas de recreación, consideren el valor del agua haciendo uso eficiente del recurso y cuidando de no regresarla tan contaminada para preservar la calidad de las reservas naturales.

La escasez de agua obliga a una llamada a la moderación de consumo por la población, para mejor aprovechamiento, porque los entes públicos, los tres niveles de gobierno, nacional, regional y local deben hacer campañas para el cuidado de un elemento natural tan importante como el agua. La gente se queja que no reciben suficiente agua, pero los días que la reciben barren la acera con la manguera e igual, lavan el carro, bañan al perro, usan el wc como pote de basura y riegan las matas profusamente.