La tumba del héroe

Charle De Gaulle inicio su gira por el continente con una visita a Caracas el 21 de septiembre de 1964, en lo que consideraba el comienzo de una política de nuevas relaciones entre Francia y América Latina. El héroe militar y jefe de la “Quinta República” francesa fue recibido por el presidente Raúl Leoni y objeto de sentidas manifestaciones de simpatía y admiración por los caraqueños desde que puso los pies en el Aeropuerto de Maiquetía. En su recorrido hacia la capital se calculó según la prensa, una movilización de cien mil personas que le saludaron con emocionados “vivas”. Al día siguiente el visitante recibió las llaves de la ciudad en el Concejo Municipal, donde cientos de caraqueños le esperaban en la salida del homenaje. De Gaulle en la puerta hizo el saludo militar de rigor en medio de la aclamación colectiva, y se dispuso a marchar unos metros hacia el Palacio Legislativo donde era esperado por el presidente del Congreso Nacional, Luis Beltrán Prieto Figueroa.

Instante después cundió la alarma y el asombro; la manifestación se dispersó por unos momentos mientras que discretos agentes de seguridad se movilizaron con sorpresiva rapidez. Sorprendidos, los reporteros buscábamos explicaciones a lo ocurrido. En la esquina de Padre Sierra, como siempre con su libreta en mano el colega Luis Eduardo “andarín” Pineda, explicaba sonriente: “Cuando pasaba De Gaulle “el loco Bermúdez” (personaje popular como “espontaneo” en las corridas de el Nuevo Circo y asistente de abogados) gritó “viva Argelia”, y entonces se movilizo la policía secreta.

Charle De Gaulle gobernó Francia hasta 1969 y murió un año después en 1970 a los 79 años de edad. El domingo 28 de mayo del 2017 su nombre ocupó de nuevo la primera página de los diarios con la noticia de que su tumba en Colombey-les-Deux-Eglises había sido “vandalizada por desconocidos”. Como era lógico, la reacción fue general: el presidente Emmanuel Micrón pidió que la tumba sea reparada rápidamente porque la memoria de De Gaulle es "querida por todo el pueblo francés"; El primer ministro, Edouard Philippe, dijo sentir, "tristeza y consternación" y calificó el vandalismo como "un acto contra Francia"; mientras que la líder de extrema derecha Marine Le Pen calificó el hecho como "despreciable". Ya ni en la tumba descansan los héroes.