La izquierda o muta o desaparece

The New York Times

En el mundo entero la izquierda está en dificultades, bien porque fue transformada, se agotaron sus ideas, o porque tomó caminos errados y éstos se desgastaron. En Europa están en una vieja y falsa dicotomía de austeridad, versus crecimiento: se quedaron en el antaño y hoy día son los líderes del decrecimiento. En América Latina representan una gran estafa.

Esa izquierda, solo reaparece cuando aprecian espacios vulnerables e intentan el cambio negativo. Ataca el capitalismo, a la economía libre, a los empresarios, al emprendedor y genera corrupción a través de los controles; bajan la calidad de la educación en su búsqueda de un hombre que piense poco. Atornillarse en el poder es fundamental.

En España, por ejemplo, surge un “grupete” , unos tíos que llegan con extrañas ideas, con vestimenta y aspectos “impresentables”. Ellos usan un verbo grosero, para llegar a una parte de la población: “la desasistida”

Forman equipo con personas sin capacidad de criterios propios, pero “abiertas a tener como suyas las opiniones de quienes manipulan”; no son individuos de buena formación, ni modales; son simplemente anti -sistemas. A mí, como español, me dan pena ajena.

Los judíos, creadores de la izquierda y del comunismo la desecharon en su momento, y la transformaron para bien , entendiendo que, en este mundo moderno, las ideas de supresión de la propiedad privada, la desaparición de las clases sociales y el no reconocer el esfuerzo y el éxito, simplemente no camina.

Marx, Engels y Lenin, entre otros, deben de estar revolcándose en sus tumbas al ver que, los autodenominados “socialistas”, utilizan sus nombres, acoplan sus citas y escritos, dándolos como suyos.

Ramón de España, plantea esto, (ojo no quiere decir que estemos de acuerdo): “Una revolución la hacen los desesperados con mucha hambre y mucha mala leche y no una pandilla de burgueses… Nos hemos dejado controlar por una gente que no es la mayoría, pero que invoca a todas horas el mandato popular, se saltan la ley… Si se llama al orden replican que se está judicializando la política. Son expertos en cargarse la democracia, ellos son esos marxistas viejucos que no consiguieron en su día la cátedra universitaria por la que habían medrado. Por eso se agarran a causas imbéciles para sacar lo que se pueda”.

La izquierda tradicional, la de mi abuelo, respetaba al confrontar ideas; nunca contaminó los valores. Se atrincheraban para reflotar sus conceptos y nunca fueron anti sistema. Por todo esto, esa izquierda, si no rectifica o muta, tarde o temprano desaparecerá.