La hora de Cuba y otros

Hoy todos recorremos la curva de la espalda vencida, solo hay perdedores, pues los fusiles inconscientes aciertan a blancos inocentes… Son muchos los que existen, aunque ya no estén. ¡Basta!

En 1958, Leoni, Bentacourt, Barrios, Villalba, y otros, pactaron sólo para conseguir sustentabilidad democrática y el derecho a gobernar después de un justo proceso electoral.

Aquí sabemos que los pactos han sido el instrumento para detener la guerra. Los guerrilleros fueron incorporados a la vida civil y sumaron. Hoy esto no es posible por la intolerancia de pocos. Requerimos ayuda decente , pero ya.

Aunque suene desorientado, hay que incorporar para la paz a Cuba, Rusia y China, obviamente con la venia de Mr. Trump; a Cuba le tocó su hora estelar. Ellos saben que nuestra paz pudiera servirles a futuro y están claros que su sistema no camina en estas tierras: la democracia está en nuestra sangre, pudieron haber sido parte del problema y lo son de la solución.

Pactar no implican la renuncia a los principios, lo que se busca es coexistencia, dentro de un ambiente de respeto. Ninguna de las partes va a desaparecer, hay que aterrizar.

Putin le comentó al presidente Aznar que no conocía a la oposición venezolana. Seguramente el de China tampoco; por allí hay que avanzar y buscar apoyos.

Los gringos han mandado al Medio Oriente a todos sus últimos presidentes en funciones y obligaron a las partes a negociar. ¿Por qué no puede pasar eso en esta parte del mundo donde hay intereses y tanta gente buena y con una crisis que puede llevar a una tragedia?

Hay en el pueblo un sentimiento de querer vivir en paz, pero sobre todo en democracia. Se desea alternabilidad. Hoy se está enfermando a la población con un ambiente de guerra y ya se ven patologías. Acostumbrarse a la violencia es peligrosísimo. La pérdida de la esperanza es el común denominador de las guerras civiles; cuidadito con eso.

Se hace inminente un diálogo sincero con concesiones inmediatas. Se debe hacer un alto a lo irracional. Hay que excluir a quienes apuesten a un proyecto inviable.

Sabio es quien aprende del otro. No reencontrarse oportunamente es sinónimo de maldad y es, según Albert Einstein, simplemente no tener el amor de D-os en nuestros corazones.