José Ignacio Cabrujas: El camaleón del drama

Este 17 de julio celebraría sus 81 años de edad, pero José Ignacio Cabrujas tuvo que partir temprano. Era muy joven cuando terminó de leer Los Miserables de Victor Hugo, fue en ese momento, profundamente conmovido y con lágrimas en los ojos  que decidió ser escritor... pero iría mucho más allá al trascender la letra impresa para renovar la televisión y el teatro. 

La "prosa Cabrujiana" se materializaría en los escenarios y las pantallas, espacios que este dramaturgo aprovechó para reflejar la sociedad con ojo crítico. Para él Venezuela vivía inmersa en un permanente estado del disimulo: donde el gobernante de turno,"intentaba sin éxito aparentar que llevaba las riendas del país", una aseveración que avivó sus artículos de opinión publicados en varios diarios de circulación nacional, que luego recopilaría en un libro: El mundo según Cabrujas,(2009).

Aunque vislumbró su porvenir desde muy temprano,Cabrujas nunca realizó estudios escénicos formales, su acercamiento a las tablas fue el de un aficionado o al menos eso era, cuando se unió al grupo de teatro de la Universidad Central de Venezuela. En 1951, su verdadera vocación le saldría al paso y la carrera de derecho se quedó en el camino. 

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"No suelo definirme, como un escritor de teatro sino como un hombre de teatro", advirtió el autor en un breve texto sobre su obra. 

Cabrujas actuó en "la máxima felicidad" de Isaac Chocrón (1970)

Como un camaleón histriónico, José Ignacio Cabrujas, se vistió con todas las pieles del quehacer teatral: creaba personajes y él mismo los encarnaba, dirigió y fue dirigido. Al momento de escribir su tema predilecto era el fracaso y los intentos infructuosos del hombre por alejarlo,inquietud que reflejó en varías de sus obras,desde: Profundo (1971), hasta el día que me quieras y acto cultural (1976).  

 "Vivo en un mundo sucedáneo, donde las cosas en lugar de ser, se parecen: calles, edificios, códigos, constituciones (...) Mis personajes son la consecuencia, a veces extrema, de una imitación", escribió. 

Aunque se vinculó con la izquierda y militaba en el partido Movimiento Al Socialimo (MAS),Cabrujas nunca abandonó su postura crítica. A mediados de la década de los 70, en plena utopía Soviética, reflexiona sobre el comunismo en el día que me quieras, comedia que relata la llegada del astro argentino Carlos Gardel, al hogar de una típica familia venezolana.  


Izda a Dcha: Tania Sarabia, Freddy Galavis, y Amalia Pérez Díaz en el  día que me quieras (1970) 
La vigencia de José Ignacio Cabrujas en el teatro venezolano permanece intacta,sus piezas siguen representándose en nuestras tablas.
El día que me quieras montaje del Grupo Actoral 80  (2016) 


La primera actriz María Cristina Lozada, una figura recurrente en las obras de Cabrujas, es la única integrante de el elenco original de el día que me quieras, que actuó en la más reciente versión de la pieza, dirigida por Héctor Manrique. 

En acto cultural, otra de sus obras fundamentales, Cabrujas reinterpreta el descubrimiento de América, y critica a una sociedad que celebra el aniversario de una fecha sin saber por qué.

Izda a Dcha: Tania Sarabia, Perla Vanasek y Maria Cristina Lozada en Acto Cultural (1976) 

Este año, el Centro de Creación artística TET, volvió a representar Acto Cultural, en el teatro Luis Peraza.  

Acto Cultural Centro TET  (2017)

Señor de los Culebrones 

Elevado como un referente del teatro, José Ignacio Cabrujas decide probar suerte en la televisión, noticia que escandalizó a la escena cultural venezolana: 

"Fui Catalogado como un intelectual de izquierda que se vendió a la televisión para meterse un billete. Eso me afecto muchísimo". 

Sin prestar atención a las critìcas, el dramaturgo comenzó a escribir para la pequeña pantalla,(tampoco era el único que lo hacía, pues Salvador Garmendia, tampoco le tuvo miedo a la llamada "caja tonta"). Ambos adaptaron al lenguaje audiovisual la literatura de Rómulo Gallegos, para convertir en culebrones  obras como Canaima y Doña Barbara. 

Jose Ignacio Cabrujas fue el precursor de lo que se conoció como la "telenovela del divorcio" que al igual que introdujo de forma recurrente en sus nuevas producciones dramáticas entre las que podemos contar: la señora de Cárdenas, Natalia de ocho a nueve o Chao Cristina. solo por mencionar algunas. A mediados de los 90, como un Nietzsche audiovisual declaró que el género había muerto: 

Los muchachos de dieciocho y veinte años quieren una televisión, con programas más polémicos, más versátiles, menos modulares. La telenovela es lo más modular que existe", aseguró en una entrevista. 

José Ignacio Cabrujas, ese camaleón del histrionismo,partió hace casi 23 años en octubre de 1995. Desde entonces, poco a cambiado, las  telenovelas son igual de repetitivas, y Venezuela sigue en su estado del disimulo, a la espera de una pluma que rescriba la historia

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