Invasión extranjera

Migrantes venezolanos en Colombia
Migrantes venezolanos en Colombia - El Periodico Colombia

Cuando se es testigo de los pandemonio que se forman entre quienes hacen las colas en los bancos, supermercados, abastos, panaderías, paradas del trasporte colectivo, donde el tema fundamental es la crisis que vive el país, afloran distintos significados de percepción por las dificultades que sufre el ciudadano de a pie, del venezolano de la calle como suele llamarse a la población llana.

Esos contenidos manifiestan irritación ante el estado de las cosas, acompañado de una decepción frente la acción del Gobierno y la conducta de la oposición en la crisis. Cargando con el peor saldo este último actor oposicionista, por la irresponsabilidad e inmadurez a la hora de accionar la política. La cual recuerda la cita hecha por Laureano Vallenilla Lanz, en su extraordinario libro “Cesarismo Democrático” donde afirma: después de la muerte del Dr Nuñez en Colombia, la prensa de entonces, “exasperaba la lucha entre las viejas oligarquías liberales y conservadoras al proclamar el principio inmoral y disolvente “que se pierda la patria antes que gobiernen los contrarios”.

Por otro lado, al Gobierno se le endosa poca efectividad en las decisiones políticas, sobre todo en las relacionadas con el tema económico, pero en ningún caso, desconocen su activa intervención en la dinámica nacional. Así se observa, más allá de sus resultados, el reconocimiento irrebatible de la preocupación del Presidente por la situación económica y su criminal estrago en las condiciones de vida del venezolano.

Lo anterior se evidencia, en la opinión entre los más radicales opositores que han terminado por reconocer en medio de una gran impotencia, que Maduro es un hueso duro de roer y por supuesto en la voz de los entusiastas seguidores del proyecto bolivariano que el Presidente fue la decisión más acertada de Hugo Chávez. Pero en los diversos juicios se manifiesta de fondo una inconsistencia política

Se puede corroborar la anterior afirmación en dos problemas emblemáticos que a mi entender son cruciales en la actual coyuntura : el tema de la “Guerra económica” y la agresión e invasión extranjera.

En el primer caso, porque hay un divorcio entre la gravedad de la criminal agresión económica, que recae en su mayor parte sobre los hombros de los más débiles y la gestión para combatir esa genocida acción, porque muchos de sus burócratas refuerzan con sus conductas esas embestidas a la calidad de vida del venezolano.

Así vemos, como entre estos felones, no se adelanta ninguna iniciativa para hacer cumplir los precios de la lista de los alimentos, hace poco acordada por los empresarios y el Gobierno, más por el contrario, se comportan como operadores a favor de los saqueadores de los salarios del pueblo. Si hay algo que hacer efectivo, es precisamente hacer cumplir esos precios acordados, por su relación directa con el nuevo salario, objetivo a defender en el conjunto de las políticas económicas puestas en ejecución por el Presidente y ahora mal logradas.

La comunicación oficial busca imponer una imagen, si ella se logra materializar en la dinámica del intercambio de bienes, servicios y el consumo, como también en la subjetividad del imaginario popular, esta tiene una posibilidad de crear significados para orientar conductas, pero para hacer posible ese objetivo, es necesario que todos remen hacia esos mismos propósitos, lo contrario, se comportará como un boomerang negativo que anula la razón deliberada.

En el caso de la agresión extranjera, a pesar de haber demasiadas evidencias de ataque a nuestra soberanía, como se puede observar: bien por las declaraciones abiertas de guerra por parte de países fronterizos con Venezuela, es el caso de Colombia y Brasil, ahora dirigidos por gobiernos reaccionarios y subordinados a Norteamérica, que tienen las mayores extensiones limítrofes con nuestra nación, las desmedidas y criminales decisiones de cercos financieros y comerciales por parte de los EEUU, el asedio militar de ese país a través de las bases militares en contra de nuestra patria, las acometidas diplomáticas donde se busca el aislamiento de Venezuela, y justificación de una invasión militar, la implantación de falsos positivo como la presunta “crisis humanitaria”, el magnicidio organizado desde Colombia con la colaboración de otros gobiernos de la región, el cerco y ataque a nuestra moneda por medio de una devaluación inducida, desde Colombia y los EEUU.

En todo lo anterior, cada una tiene un peso de prueba irrebatible, muchas de esas amenazas no logran ser comprendidas por la población como hechos reales, en muchas ocasiones esas agresiones se tienden a banalizar, descalificándolas como una maniobra para urdir el miedo, por el engaño de la venida del demonio, para desviar la atención e imponer distracción.

Buena parte de esa conducta es impuesta por los medios de comunicación aliados a la conjura, pero también debe revisarse nuestro comportamiento, porque esa matriz también se nutre en la debilidad que mostremos en las valencias internas que se deben proteger y profundizar.

La defensa de nuestro territorio y soberanía del Estado Nación será posible por la coherencia y unidad interna en las respuestas que le demos a la crisis económica, a la eficacia del Estado Nación para servir a sus ciudadanos, tributando legitimidad al Estado Nación, porque los ciudadanos le encuentren sentido y significado útiles a las políticas públicas, al reducir la anomia causada por el deterioro ético que los burócratas imponen en sus pretensiones de reinar en el caos de un estado forajido.

Prof. Bolívar Sáenz. Maracaibo11-11-2018.


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