Hitler no ha muerto

El 30 de abril de 1945 a las 15:30 hora de Berlín, Adolf Hitler y su esposa Eva Braun, cerraron la puerta de una sala presintiendo el final aparatoso del nazismo. Quince minutos después sus ayudantes encontraron a Hitler muerto por un disparo y a Eva envenenada por cianuro. Si bien, el hecho representaba la etapa final de un régimen que había provocado con la guerra una inmensa catástrofe mundial, el episodio sería el punto de partida de una larga leyenda renovada al correr de los años. Se sabe que una semana después, un grupo especial soviético dispuso de los restos y que fueron llevados al cuartel de Magdeburgo, a orillas del Elba y sepultados en un jardín.

Sin embargo, cobraba fuerza la teoría de que el dictador no habría desaparecido sino que contrariamente fue salvado por Estados Unidos para que contará secretos que serían útiles en la confrontación que comenzaba con la Unión Soviética de Stalin y que daría inicio a la “Guerra Fría”. Según la versión, Hitler fue llevado en un submarino hasta la Patagonia, donde falleció de muerte natural 17 años después. Desde Argentina hubo de recorrer con nombres supuestos Estados Unidos, Gran Bretaña, Brasil, Venezuela y Chile. En ese tiempo la CIA realizó expediciones a la Antártida encabezada por el almirante Richard Evelyn Byrd, quien aseguró: “Adolfo Hitler está entre nosotros y en la Antártida”. En 1970 se conoció que los restos fueron exhumados y destruidos en la ciudad alemana. No obstante, en el 2009 expertos de la Universidad de Connecticut, encontraron que el cráneo de Hitler correspondía a una mujer no mayor de 40 años, mientras que recientemente el investigador Phillippe Charlier junto a cuatros científicos franceses, según publica la revista European Journal Of Internal Medicine, comprobaron que los dientes del jefe nazi “son auténticos”. En la última Feria del Libro en Bogotá, el periodista argentino Abel Pasti, quien ha dedicado sus años a seguir la misteriosa huella de Hitler en Suramérica presentó el libro “Hitler: de Berlín a Paipa, con escala” en el cual refuerza la tesis sobre las andanzas del personaje en este caso en territorio colombiano, donde en 1954 habría sido huésped del dictador Gustavo Rojas Pinilla. Toda una trama suficiente para que un fanático del nazismo repita todavía: “Hitler no ha muerto”.