Generación del 28: Hace 90 años los estudiantes "inventaron la política"

Este mes de la juventud, de la amistad y el amor se cumplen 90 años de la gesta de los jóvenes universitarios de Caracas quienes aprovecharon la coincidencia de la Semana del Estudiante con Carnaval para iniciar una serie de protestas cívicas y cambiaron las formas de lucha en Venezuela: de las montoneras del siglo XIX y sus guerras civiles pasaron a la protesta civil pacífica, desconcertando al tirano general Juan Vicente Gómez y sus huestes.

Los jóvenes universitarios de la Generación del 28, como se les llamó, para el historiador larense Manuel Caballero “inventaron la política en Venezuela”, con su forma civilizada de protestar y plantear la necesidad de modificar el sistema político venezolano. El escenario de las luchas políticas y sociales –anota Caballero– se traslada del campo a la ciudad y se plantea la despersonalización de la política y el poder pues no hay caudillos sino un colectivo en acción.

En principio restringida a la universidad, la propuesta comenzó como parte de activar a la casa de estudios como centro generador del conocimiento y del debate político y se organizaron diversas actividades culturales para recaudar fondos para la celebración de la fiesta estudiantil iniciada el jueves dos de febrero con la elección por plebiscito de la reina de la universidad, Beatriz Peña.

El lunes seis Beatriz I decreta el uso obligatorio de la boina azul y del botón de la Federación de Estudiantes de Venezuela. Por la mañana, Rafael Angarita Bello pronunció un discurso en la casa natal de Andrés Bello y en el Panteón Nacional, a las once de la mañana, el estudiante Jóvito Villalba alzó su voz criticando “a quienes han mantenido su cara al sol durante veinte años”, aludiendo los cuatro lustros del dictador en el poder. De regreso a la sede universitaria frente al consulado de Estados Unidos gritaron ¡Abajo los yanquis! Y avivaron a César Augusto Sandino y Nicaragua.

Por la noche, en una velada musical coronan a la reina en el Teatro Municipal y el poeta Pio Tamayo, antiguo exiliado político e introductor del marxismo en Venezuela, le recitó su “Homenaje y demanda del indio”. Luego fue el gran baile de gala en el Club Venezuela donde el estudiante J.T. Jiménez Arráiz “desapareció” el retrato del Benemérito que estaba en el salón principal.

El martes en la Plaza de La Pastora Joaquín Gabaldón Márquez, de vehemente arenga a los estudiantes, invitó a seguir el ejemplo de los jóvenes patriotas en La Victoria en 1814 y el miércoles ocho en el teatro Rívoli, en un recital de poesía, prorrumpieron los discursos políticos donde hablaron Miguel Otero Silva, Manuel Noriega Trigo, Gonzalo Carnevali, Jacinto Fombona Pachano, Antonio Arráiz y Rómulo Betancourt.

Caracas estaba alborotada y la ciudadanía respaldaba a sus estudiantes. Todos los días hubo marchas y protestas, con la bandera tricolor por delante –algo nunca visto– con las consignas protestatarias "Sacalapatalajá", "Cígala y Bájala".

En el Hospital Vargas, el estudiante Guillermo "Negro" Prince Lara, destruyó una placa en mármol de agradecimiento al general Gómez.

El gobierno puso fin a la celebración y el 14 de febrero, Día de la Juventud: por sus discursos detuvieron a los estudiantes de Derecho, Rómulo Betancourt, Joaquín Gabaldón Márquez y Jóvito Villalba (imagen), Prince Lara por la ruptura de la placa y Pío Tamayo por su poema “subversivo”. Los estudiantes fueron excarcelados por la presión estudiantil pero Tamayo siguió en La Rotunda y de allí al castillo de Puerto Cabello, de donde salió en 1934 a morir el año siguiente.

Esa semana se “inventó la política” y esta fecha, más allá de la celebración debe ser estudiada por sus importantes enseñanzas por la democracia y la libertad.