Fiestas de locos: antigua tradición de origen pagano

Las fiestas de locos o locainas de disfrazados danzantes de diciembre es una muy antigua celebración de origen pagano copiada por los cristianos y llevada por irreverencias a los templos para criticar a las autoridades de la iglesia y su origen muy remoto proviene de supersticiones dedicadas al dios Saturno –también llamadas saturnales– asociadas a ritos de fertilidad y cosechas disfrazándose con la pieles de animales para representarlos, celebradas la última semana de diciembre y el día de Año Nuevo con el relajamiento de los convencionalismos sociales.

La fiesta de los locos era un regocijo de sacrilegios e impiedades que clérigos, diáconos y sacerdotes celebraban en la antigüedad en algunas iglesias durante el santo oficio entre Navidad y los días de reyes, en especial el primer día del año también llamadas por eso calendas.

En 1444 los doctores en teología de la facultad de París rechazaron estas fiestas y en carta oficio a los prelados de Francia ordenaron anular por irrespetuosa esta celebración donde entraban enmascarados a los templos vestidos de bufones o de mujeres y danzaban en la nave y el coro, cantando canciones de chanzas licenciosas, comían carne sobre el borde del altar al lado del sacerdote que ofrecía el sacrificio, jugaban a los dados, quemaban cueros viejos y podridos en los incensarios y cometían impiedades porque clérigos y sacerdotes creaban en burla un papa o un obispo de los locos, todas dignas de la execración por los cristianos.

El presbítero, teólogo y filósofo francés Belet, profesor del Instituto Católico de Paris escribió que por 1182 las fiestas de los locos o los subdiáconos se hacían a fines de año y el resto del año otras locainas: en Navidad después de la víspera de los levitas o diáconos, de los sacerdotes, de los clérigos y de los subdiáconos, cantando los diáconos breves partes de la biblia en honor a San Esteban. También hacían lo mismo los sacerdotes el día de San Esteban en honor a San Juan Evangelista, los clérigos menores el día de San Juan Evangelista en honor de los santos inocentes y los subdiáconos el día de la epifanía llamada el día de la circuncisión en la fiesta de los subdiáconos o la fiesta de los locos.

En el sermón 251 de tempore San Agustín mandó a castigar vigorosamente a quienes se encontrase haber incurrido en tanta impiedad y así se aplicaron los concilios de los papas y obispos que ordenaban destruir y extirpar este desorden y por ello los locos fueron expulsados de los templos.

Las fiestas de locos o locainas que todos los años llenan de colorido y alegría las calles de Sanare con sus zaragozas y en otras poblaciones del país con diversas como particulares maneras, también vinieron a América en los galeones de los conquistadores.

En Sanare, la fiesta de los locos obtuvo nombre propio: La Zaragoza comienza en la madrugada cuando hombres del pueblo, con máscaras y vestimentas de múltiples y llamativos colores, muchos alusivos a la mujer –exceptuadas de la participación en la fiesta disfrazadas– se congregan en la casa de la capitana desde donde salen a cumplir la promesa de bailar a los niños por su salud y en alusión a la matanza ordenada por Herodes, escena mostrada en un cuadro portado por el capitán mayor como enseñanza y lección de la historia bíblica. 

En Caicara de Maturín, la fiesta en decadencia fue revivida por un disfrazado de mono con sus chanzas y atrevimientos. En La Vela de Coro los disfrazados toman las calles después del anuncio por la mujiganga el día anterior y piden dinero a los curiosos so pena de castigos con sus chaparros. Estas tres festividades se realizan cada 28 de diciembre.