Expertos explican qué se debe comer si tiene diabetes

La diabetes es una de las enfermedades más frecuentes en la actualidad. Su prevalencia en Estados Unidos y en Europa Occidental es de un 6% de la población o más, si se tienen en cuenta los casos no diagnosticados, aunque en ciertos grupos étnicos, dicha prevalencia llega a alcanzar un 35%.

Es una patología en aumento, debido sobre todo a la obesidad, al sedentarismo, al consumo de azúcares simples y naturalmente, al envejecimiento de la población. La diabetes se caracteriza por un déficit absoluto o relativo de secreción de insulina sintetizada por las células beta de los islotes de Langerhans del páncreas en forma de un precursor, la proinsulina, que al ser liberada en la sangre se descompone en insulina y péptido C.

¿Cuáles son las funciones de la insulina?

La insulina es la hormona anabolizante e hipoglucemiante por excelencia. Su función primordial es favorecer la incorporación de glucosa sanguínea a las diferentes células insulinosensibles (músculo, hígado y tejido adiposo) del organismo, donde actúa como fuente energética.

Gracias a la insulina, la glucosa no utilizada se almacena en forma de glucógeno en el hígado y en el músculo. La insulina también propicia la conversión de la glucosa en grasas cuando el consumo de glúcidos es elevado. Como sabéis, existen dos tipos de diabetes, la tipo uno (o insulinodependiente) y la tipo dos.

Los síntomas típicos en ambas diabetes son:

Poliuria (necesidad frecuente de orinar)

Poligafia (mucho hambre)

Polidipsia (necesidad de beber mucha agua)

Pérdida de peso (en la diabetes tipo 1)

En los dos tipos de diabetes la alimentación es esencial, ya que los hidratos de carbono son los que afectan al nivel de glucosa en la sangre, pero en la tipo 1 siempre será necesaria la medicación y en la tipo 2 hay posibilidades de controlarla tan solo con Dietoterapia.

¿Qué dieta debes seguir si eres diabética?

Los objetivos que perseguimos en la dieta de la persona diabética son:

Conseguir un buen estado de nutrición, objetivo primordial de cualquier dieta terapéutica.

Contribuir al control óptimo de la glucemia, minimizando el riesgo de hipoglucemia.

Conseguir un perfil lipídico adecuado con el fin de no aumentar más el riego de patología cardiovascular.

Que el IMC esté entre 20-25.

La pérdida de peso mediante una dieta adecuada tiene como consecuencia una disminución de la resistencia periférica a la insulina, aumentado en número y la calidad de los receptores insulínicos, mejorando la tolerancia a la glucosa y normalizando la glucemia, ya que un exceso en el número o tamaño de las células adiposas impide una correcta acción de la insulina.

Además, una dieta adecuada ayudará a prevenir las complicaciones vasculares y contribuirá al correcto control de la glucemia. En términos generales, el diabético tiene que evitar alimentos de alto índice glucémico que puedan producir picos en su glucemia, tales como harinas refinadas, dulces, bollería industrial, y alimentos muy calóricos como fritos, grasas saturadas, o ricos en colesterol.

Será muy importante moderar los hidratos de carbono. Aunque las proteínas y los lípidos contribuyen a aportar calorías, solo los hidratos de carbono producen un efecto directo sobre a glucemia. Los alimentos que deberá comer serán los de bajo índice glucémico y los que ayuden a mantener la glucosa estable en sangre, es decir, los alimentos integrales, ya que son ricos en fibra, los frutos secos y muy importante, deberán comer cada tres horas para conseguir el mismo objetivo, tener los niveles de glucosa constantes en la sangre.

En general, los pacientes requieren una unidad de insulina rápida por cada 15 gramos de hidratos de carbono en una comida. Este método requiere mucha educación por parte del paciente y tiene más éxito cuando se realiza bajo la guía de un nutricionista con experiencia en pacientes diabéticos. Algunos remedios fitoterápicos, nutricionales y ortomoleculares para ayudar a regular la glucemia:

Los oligoelementos cromo, cobre, zinc, y manganesio.

— Picolinato cromo.

— Una cucharada de canela al día.

— Infusiones de hojas de estevia.

— Ajo, avena, alcachofa, semillas de chía y de lino.

— Reishi, shitake y maitake

— Azafrán

— Fenogreco

— Cola de Caballo, ortiga y salvia.

Como veis es un tema bastante denso que requiere muchos cuidados especiales y para el que es necesario el asesoramiento de un profesional para que regule tanto las dosis calóricas de las ingestas de hidratos como las dosis de medicación, pero espero con esta explicación haberos ayudado a comprender un poco mejor esta patología cada vez más común y que tan relacionada está con la nutrición y los hábitos de vida poco saludables.