Especial |Venezuela en la OEA: Una pugna permanente

Un aluvión de declaraciones contundentes hace resonar el nombre de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA): el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, reiteró que EEUU "no se quedará de brazos cruzados", en su anhelo por defender la democracia.

En sus recientes discursos, Pence ha calificado de "farsa", las elecciones del 20 de mayo. Además, solicitó al Consejo Permanente de la OEA, suspender definitivamente a Venezuela del organismo regional.  

Asimismo, Nikki Haley, embajadora norteamericana ante las Naciones Unidas, llamó a “seguir aislando a Nicolás Maduro”, como una medida para ejercer la presión internacional.

Por su parte, el internacionalista y ex embajador de Venezuela en la ONU, Milos Alcalay, indicó a Globovisión que la situación del país es un tópico recurrente en el entorno diplomático: “No ha habido en América Latina una oposición tan firme hacia un gobierno”, aseveró. 

El especialista dijo que aunque Venezuela abandone la OEA, mantendrá todas las obligaciones suscritas con el organismo, tal como lo establece el artículo 23 de la Constitución.

En respuesta a los señalamientos de EEUU, el viceministro para las relaciones exteriores y representante de Venezuela en la OEA, Samuel Moncada,  expresó que la institución “viola sus propios estatutos al respaldar la política intervencionista de los Estados Unidos”.

Igualmente, a través de un comunicado oficial, la cancillería venezolana rechazó las declaraciones del gobierno estadounidense, además de ratificar su decisión de retirarse de la OEA.

Lea También: Colombia defendió el acuerdo de paz con las FARC ante el Consejo de DDHH de la ONU.

Mecanismo de retirada

Existen dos formas de abandonar la Organización de Estados Americanos: por suspensión o consenso. En ambos escenarios, Venezuela dejaría de participar en las sesiones del Consejo Permanente, además de renunciar a todo apoyo económico por parte de los Estados miembros. 

En abril de 2017, la exministra de relaciones exteriores, Delcy Rodríguez, anunció que Venezuela había iniciado las gestiones para abandonar la OEA; sin embargo, reconoció en su momento que  la desvinculación del organismo hemisférico no sucederá a corto plazo: 

El artículo 143 de la Carta Fundacional de la OEA establece claramente un lapso de dos años para completar el proceso. Además, la nación saliente debe estar en condiciones de solvencia económica con los demás Estados que integran el organismo.

Para que la separación se haga efectiva, el Gobierno de Venezuela deberá cancelar una deuda de 8 millones de dólares, y se requiere la aprobación de la Asamblea Nacional (AN), que rechaza esta medida.  

En palabras del internacionalista Milos Alcalay: la decisión de autoexcluirse de la OEA, que "definió como la política de las sillas vacías", corresponde a una torpeza diplomática", por parte de Venezuela. De cualquier forma tendrá que enfrentarse a los líderes de la región en  otros foros regionales como: Mecosur, Unasur, ALBA, CELAC

Miembros de el Consejo Permanente refirieron que con el anuncio de su retirada, Venezuela se adelantó a una eventual sanción simbólica por parte de la OEA. 

Bajo estas circunstancias, los expertos aseguran que el país pierde más de lo que gana con esta postura: pues podría traducirse en un mayor declive en su credibilidad y tampoco contaría con la cartera de crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 

Cabe destacar que en 65 años de historia ningún país ha abandonado voluntariamente la Organización de Estados Americanos, aunque se han registrado algunas sanciones, como el caso de Cuba, que fue suspendida en 1962, por su "alineación con el bloque soviético".   

Lea También: Donald Trump se reunirá con el líder norcoreano Kim Jong Un el 12 de junio en Singapur

Carta Democrática

Otro motivo de tensión entre la OEA y el Gobierno de Venezuela se relaciona con una posible aplicación de la Carta Interamericana Democrática (CDI), cuya aplicación el parlamento venezolano solicitó al secretario general de la organización Luis Almagro.

Este mecanismo, aprobado en septiembre de 2001 durante una sesión especial de la OEA con el objetivo de fortalecer la institucionalidad, pone el énfasis en los derechos humanos, las libertades fundamentales y las "elecciones libres".  

En este marco, según la internacionalista Giovanna de Michelle: durante su gestión en la OEA, Almagro ha velado por el ejercicio de una democracia que más allá de los resultados electorales se mantenga en el tiempo". 

Implementar la Carta democrática en Venezuela implicaría su suspensión temporal de la OEA. En consecuencia, el país quedaría aislado del sistema Interamericano. 

Por su parte, el Gobierno de Venezuela rechaza de manera tajante la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, al considerar que no ha incurrido en ninguna alteración del orden constitucional. 

Asimismo, el instrumento solo puede invocarse con el acuerdo de dos tercios de  la Asamblea General. En junio de 2017, Venezuela perdió el referéndum con 20 manifestaciones en contra y 12 a favor. 

Desde su creación la Carta Interamericana Democrática se ha aplicado en Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Venezuela. Fue justamente este país donde se invocó el mecanismo por primera vez, en 2002, para desconocer el gobierno de facto que Pedro Carmona Estanga impuso al derrocar brevemente al expresidente Chavez. 

Un antecedente más reciente data del año 2009, cuando el entonces canciller Nicolás Maduro pidió la suspensión de Honduras, luego del golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya.   

Si quieres recibir en tu celular esta y otras informaciones descarga Telegram, ingresa al link https://t.me/globovision_oficial y dale click a +Unirme. Además sigue nuestro perfil en InstagramFacebook Twitter