Especial | Venezolanos en el extranjero: Mantener la tradición navideña lejos de sus seres queridos

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A los venezolanos les gusta, por lo general, mantener sus tradiciones familiares, especialmente en la temporada decembrina, ya que representa el reencuentro con quienes están lejos y un compartir diferente para quienes lo viven. Sin embargo el fenómeno de la emigración de ciudadanos por la situación del país ha cambiado la forma como algunos sienten estas fechas.

Venezuela no ha sido un país en el que se hayan registrado grandes oleadas de migrantes, como ocurre en la actualidad con por lo menos 2 millones de venezolanos han cruzado las fronteras (de acuerdo a Eurasia Group). Por lo que llevarse años de tradición y vivencias en pocas maletas suele ser complicado.

Sin embargo, en entrevistas exclusivas para el equipo web de Globovisión, algunos venezolanos en el extranjero comentaron cómo han vivido estas navidades -y en algunos casos las anteriores-.

Chile

El psicólogo oriundo del estado Carabobo, Andys Hernández, se encuentra en Santiago de Chile desde hace varios meses. Vive en un apartamento compartido con otros dos venezolanos y dos colombianos, en total cinco personas, quienes compartirán este 24 de diciembre con una cena navideña.

"Hay venezolanos que venden hallacas y yo hago pan de jamón, Hay muchos venezolanos en Santiago centro que lo hacen, es como una colonia venezolana, sobre todo en la calle San Francisco es muy raro ver a un chileno vivir aquí", explicó.

Por su parte, el biólogo Bernardo Kostich describe que "aquí hay mucha gente venezolana vendiendo comida", la cual no "representa un sacrificio para quien gana un sueldo mínimo".

El científico explicó que "las hallacas pueden costar desde 1.500, 3.500 o 4.000 pesos, que son las mas grandes, y eso es algo que no representa un sacrificio, ya que un salario mínimo es un poquito menos de 10 mil pesos diarios".

Sin embargo, la costumbre en el país andino no es celebrar con euforia esta temporada. "En chile no se celebra la navidad como en Venezuela, aquí es super gris con esto de las navidades. No hay adornos, ni ambiente navideño. Sin embargo, los venezolanos sí, en su gran mayoría, mantenemos la costumbre de la navidad (...)  el venezolano no pierde sus tradiciones y costumbres por estar acá, tratamos de mantener la chispa venezolana que nos hace distinguirnos del resto", destacó Andys Hernández.

Los venezolanos en el extranjero se han especializado en preparar los panes de jamón - Créditos: Victor Henríquez.

Kostich avala la afirmación al explicar que el ambiente festivo se presenta durante el mes de septiembre, porque se celebran las fechas patrias chilenas.

"Es difícil conseguir los materiales, aquí no es muy fácil conseguirlas acá, hay que buscarlas para estas fechas porque para el 24 y el 31 no hay. El pan de jamón es diferente al venezolano, el jamón acá es diferente porque tiene un toque muy sutil a ahumado", aclaró con respecto a la dificultad de poder mantener la tradición.

Pese a que lo material se consigue, hay un aspecto que hasta ahora ha sido difícil de manejar: la nostalgia. "Cada vez que hago un pan me acuerdo de Venezuela de mi experiencia allá, de mi familia y eso si es muy difícil, saber que allá es muy difícil de hacer eso".

"A veces comerse un pan de jamón o querer compartir con ellos el hecho de que los estoy haciendo, porque me siento orgulloso de hacerlo, pero me cohibo de compartirlo en mis redes sociales. De hecho, se lo comenté a mi familia a la semana de hacerlo acá (...) Yo quiero ayudarlos desde acá, pero como recién estoy llegando no puedo hacerlo todo de en un solo momento", agregó.

Una característica que sobresale en los venezolanos, pese a la situación delicada del país, es su solidaridad. Andys Hernández relató que pese a que harán una cena navideña, no prepararán nada más en solidaridad con un compañero de piso que se encuentra delicado de salud. Apuntó que "aunque no tenemos vínculos sanguíneos, vivimos en el mismo techo y eso nos hace familia".

Perú

Uno de los países que le abrió las puertas a los venezolanos desde que inició la ola migratoria fue Perú. El administrador Jhoel Andrade llegó al sector Bellavista de Lima (capital) hace tres meses, luego de hacer una estadía en Colombia. Actualmente trabaja en un restaurant, a cuyos dueños agradece muchísimo el apoyo que le han dado para adaptarse y estabilizarse.

Con respecto a las tradiciones, Jhoel explicó que "estamos planeando hacer lo tradicional, el plato navideño para la cena y tomar entre nosotros mismos. Mi entorno son como 25 o 30 personas, con quienes he compartido más".

Los venezolanos en el exterior no dejan de lado su forma de preparar las hallacas - Créditos: Venezolanos Activos en Guadalajara.

Afirma que todos quieren celebrar la navidad "con mucho entusiasmo", pero el recuerdo de sus seres queridos y su infancia en Venezuela arruga el corazón de quienes están lejos.

"Todos tienen entusiasmo, pero también con mucha nostalgia porque es el primer año que pasamos fuera de nuestros hogares y lejos de nuestra familia", apuntó.

En el restaurant donde trabaja se organizaron entre los venezolanos y prepararán la cena tradicional, unos cocinarán el pan de jamón, otros  las hallacas y la ensalada de gallina, el pernil y los dulces. Algunos colocaron la corona navideña, pero otros mantendrán la costumbre en la mesa.

En Perú, tres panes de jamón pueden costar alrededor de 30 o 35 soles, explica Andrade, que equivalen a 10 dólares aproximadamente.

Argentina

Durante este 2017 se ha vivido una de las oleadas migratorias más importantes hacia la República Argentina, en donde tienen como objetivo la ciudad de Buenos Aires.

El politólogo Winelvi Troconis ya tiene varios años en la tierra austral y ha podido ver cómo la tradición venezolana se ha afianzado en quienes tienen lejos a su gente. Por ejemplo, hace un año muy pocas personas preparaban y vendían hallacas, ya que la hoja de plátano es muy difícil de conseguir, pero este año se organizaron y lograron que muchos pudieran prepararlas y venderlas.

"Las hojas de hallacas están muy costosas, lo que están haciendo es poner la base con hoja de plátano y la envuelven con papel aluminio (...) este año es distinto del pasado, porque antes no habían hojas de plátano y la gente no se atrevió a hacer hallacas, por lo que habían muy pocas personas haciendolas", relató.

Esta dificultad no es impedimento para mantener tradiciones como los villancicos, las misas de aguinaldos, las reuniones familiares y amenizar todo con gaitas.

El pesebre es una de las decoraciones que suelen colocar los venezolanos en sus residencias - Créditos: Archivo.

"Somos la migración más fuerte con respecto a sus tradiciones", destacó el profesional egresado de la Universidad Central de Venezuela, que ahora lleva adelante un proyecto denominado "hombres tejedores" en la capital argentina.

Sin embargo, el calor del diciembre argentino obliga a que los estrenos cambien su estilo. En Venezuela "acostumbramos a comprarnos ropa bonita para estrenar, el año pasado lo hicimos y a la media hora ya estábamos sudados, por lo que terminamos usando shorts y franelas".

Incluso, quienes no profesan la religión cristiana en Venezuela sienten mayor afecto hacia la tradición que otros países. Troconis es budista (de la rama Nichiren) y explicó que "los budistas de acá son mucho más ortodoxos, no hacen eso. En Venezuela los budistas cantan villancicos y celebran la navidad".

Por su parte, la TSU en idiomas modernos, Oriana Rangel, enfatizó que "nosotros aun en la peor crisis de Venezuela siempre existe el ambiente navideño, la música navideña y eso va desde el rico hasta el pobre. Tenemos identidad en ese sentido, la hallaca la come todo el mundo. Acá no (en Buenos Aires, Argentina). Hay cosas que come la clase media, otros la clase alta, no hay un plato navideño típico porque cada familia tiene su plato. Si preguntas te dicen asado y eso es parrilla, pero eso lo hacen todo el año".

En el grupo social de Rangel son "4 maracuchos, 2 guaros y yo soy la única caraqueña", lo que permite conocer aún más cómo es la cultura venezolana estando fuera del país. "Nos damos cuenta que Navidad en Venezuela se vive diferente en cada región. La comida es distinta, como lo que hace la hallaca o la preparación, pero todos tenemos la misma esencia".

En Argentina, una hallaca puede costar 100 pesos (5,6 dólares), por lo que con 700 pesos argentinos Oriana Rangel pudo preparar 20 hallacas y 8 bollos, mientras que Winelvi Troconis explicó que con 80 dólares se pueden hacer 10 hallacas.

La ingeniero química Nelly Chirinos, oriunda del estado Lara, agregó que en Buenos Aires "hay muchos grupos de Venezolanos y se han reunido varias veces en un parque", además, han organizado un concierto de gaitas en la meca del tango.

con respecto a la comida, apunta que las hojas de plátano para las hallacas son llevadas desde Chile, pero "el onoto que se consigue en el Barrio chino tiene otro nombre (achiote)", porque es importado desde los países andinos.

Rusia

La delicada situación del país no solo ha puesto como objetivos migratorios para los venezolanos los países de América. La ingeniero Kyang Sy escogió la sureña ciudad rusa de Krasnodar para estudiar el idioma. Pese a que está al otro lado del mundo, la tradición no se perderá este diciembre.

Pese a que en Rusia no se celebra la Navidad, los venezolanos no olvidarán su tradición - Créditos: Kyang sy.

"Estamos ajustando nuestro menú navideño y como nos reuniremos con otros latinos compartimos platos de Ecuador, Colombia, etc", relató, para luego precisar que en la mesa no faltará el ceviche, la natilla, los buñuelos colombianos y, pese a que no habrán hallacas, "fiesta que no tenga tequeños no puede llamarse fiesta", por lo que con casi 4 dólares podrá preparar un kilogramo de queso en tequeños.

La profesional venezolana relató que hay extranjeros que montaron el pesebre, el árbol navideño y decoraron sus viviendas, prácticamente nadando contracorriente de la cultura cristiana ortodoxa de la mayoría de los rusos.

La decoración rusa es única y exclusivamente con motivos de fin de año. Solo los venezolanos celebran la navidad - Créditos: Kyang sy.

"Aquí no hay festejos el 24 de diciembre, y el 25 hay clases, porque por religión no se celebra la navidad", explicó Kyang Sy, quien añadió que en Rusia celebran el año nuevo y el 7 de enero festejan la llegada de "Died Moroz" (abuelo frío o nevado en ruso), que es el día para la entrega de los regalos en el país.

"Aquí normalmente hacen las celebraciones son en privado, por cuestiones de comodidad, pero sí hay rusos que quieren integrarse y participan, les gustan nuestras tradiciones. Ellos vienen a cenar con nosotros y colaboran con lo que pueden, bebidas, jugos, vinos, postres", contó.

México

En la tierra de Cuahutémoc y Moctezuma también se comerá la hallaca este diciembre, ya que la migración de venezolanos a México ha propiciado la conformación de organizaciones que apoyen y celebren las festividades propias.

El abogado Francisco López explicó que "acá hay una asociación que se llama Venezolanos Activos en Guadalajara, que lo dirige una chica que es de Puerto Ordaz, ella siempre hace una cena en equipo, como una especie de noche de gaitas, intercambio, etc".

El profesional subrayó que los venezolanos en México han mantenido sus tradiciones, ya que, por ejemplo, en su núcleo familiar son 11 las personas que comparten vínculos y ya decoraron sus viviendas, colocaron los respectivos pesebres al son de la gaita y próximamente se reuniran a hacer hallacas.

En México las hallacas son más fáciles de preparar, porque es costumbre mexicana hacer tamales - Créditos: Venezolanos Activos en Guadalajara.
"Vamos a hacer hallacas, aunque aquí le dicen tamal, ¡pero no es un tamal!", reclamó jocosamente.

La nostalgia por los suyos y su tierra es el factor que impide disfrutar a plenitud de las fiestas decembrinas, porque "aunque tengamos todas las accesibilidad para hacer la comida, no dejamos de recordar a nuestra venezuela, a nuestros compañeros, amigos. es difícil, es inexplicable decír: yo si voy a comer esto y los otros no podrán, es difícil", relató López.

Sin embargo, nunca faltan las sorpresas, las alegrías y, también, los abrazos de los desconocidos que aman nuestras arepas y añoran el calor criollo.

"Estaba una feria de globos y fui con mi camisa de Venezuela y una señora me abrazó y dijo que era venezolana, pero tenía 17 años en Estados Unidos, que hacía hallacas y ponía el pesebre", contó.

En materia económica, hacer hallacas en México no es caro, ni difícil. La única complicación, otra vez, está en conseguir las hojas de plátano, ya que se deben comprar en un poblado en específico, en donde pueden hacer el proceso de ahumado para poder utilizarlas. 





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