Equilibrio Físico-Emocional. Las Emociones

Día a día y en cada instante estamos experimentando todo tipo de emociones. Las sentimos, las vivimos, las expresamos con palabras o con lenguaje no verbal, el del cuerpo, miradas o símbolos universales. Porque dado a que cada ser humano tiene sus propios códigos personales, cultura, patrones de creencia, es muy difícil expresar a plenitud una emoción. 

 La emoción se basa en una idea que tenemos preestablecidas, o de eventos creados racionalmente y sensibles ante la experiencia previa. Y también modelada ante el hecho de tener que compartirla con alguien más, aun y cuando los códigos sociales nos han limitado porque supuestamente nos hacemos vulnerables y es por ello que en la actualidad hay tantas patologías o manifestaciones en el físico por contraerlas y no expresarlas en su justa medida. Constantemente estamos pensando y a su vez generando emociones, además la interrelación con el entorno que emite cuentos, conceptos, opiniones, aumentan la cantidad de emociones ya propias y surgen las compartida.

Así que el pensamiento y la emoción van juntos y es por ello que soy una fiel creyente y basada en mis experiencias, que la transformación del pensamiento cambia la emoción y así su manifestación en el Ser. Además el estado emocional de una persona determina y define la forma que ve su mundo, así que podemos decir que el estado emocional altera y determina la forma en que el cerebro traduce la información que obtiene del entorno. La emoción es un impulso que nos invita a actuar y la forma estará determinada dependiendo de la emoción y nuestro código personal, además de la intervención de los bioquímicos que se generan ante el estimulo externo, así que cada organismo tendrá una respuesta distinta. En este proceso biológico encontramos dos sistemas muy importantes El Simpático y el Parasimpático que nos ayudan a sobrevivir porque nos acompañan en todas las situaciones de nuestra vida diaria. 

Mientras más primitiva son los componentes del Sistema Nervioso Central, menos dependiente será de las funciones cerebrales, tal vez de allí ha surgido la tendencia a llamarlo el Sistema Nervioso Autónomo, es importante tener presente la estrecha relación del cerebro pensante basado en la emoción que es otro regulador. Un ejemplo es en una situación de miedo, que paraliza, pierdes el control de los esfínteres y es aquí donde interviene el Parasimpático, por el contrario si la persona no se paraliza y decide enfrentar, aquí estaría interviniendo el Simpático que nos lleva a la acción. 

Todas estas reacciones en cadena sucederán sin que podamos impedirlo. El control de ellas generará como resultado una patología, al reprimir la libre expresión de nuestra condición humana e individual. Para algunas personas la emoción puede ser un terremoto y para otras una brisa, todo dependerá de lo que cada uno pensó en el momento de recibir el estímulo y así el resultado emotivo sea diferente en cada uno.